Economía

Ley propicia deforestación de los bosques panameños

La deforestación en Panamá alcanza las 70,000 hectáreas al año, según las autoridades.


LA LEGISLACIÓN agrícola panameña estimula la deforestación, ya que a pesar de que los bosques son propiedad del Estado, permite que sean talados y convertidos en fincas o potreros, gracias a los títulos posesorios.
En Panamá la expansión de la frontera agropecuaria es identificada como un factor prevaleciente en la destrucción del bosque tropical y su conversión a potreros para la ganadería extensiva.
Otros ecosistemas como los manglares son utilizados para la expansión del cultivo de camarones, de acuerdo a un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), .
El país tiene una extensión de 7.7 millones de hectáreas, de los cuales el 30% está bajo uso agropecuario.
Mientras tanto, las tierras de vocación forestal cubren 5.6 millones de hectáreas. Existen 3.3 millones de hectáreas con cobertura boscosa, de los cuales 2 millones son protectores y el resto productores. La deforestación es de 70,000 hectáreas al año.
El organismo internacional señala que la búsqueda en forma desordenada de nuevas tierras para la agricultura y la ganadería extensiva, estimulada por incentivos económicos a la ganadería, provoca un aumento en la deforestación al existir dinero para la ganadería y no para mantener los bosques.
Aspectos como la deuda externa, el fenómeno de la pobreza, sumado a que el país genera escasos ahorros internos, limitando con ello la posibilidad de la asignación de suficientes recursos financieros a programas de desarrollo y de protección al medio ambiente, incluyendo la gestión forestal sostenible, provoca el deterioro de la base de recursos naturales del país.
Asociado al fenómeno de la tala de bosques se encuentra el hecho de que la mayoría de las tierras son de vocación forestal.
Esto, afirma el documento de la FAO, produce una escasez de tierras para la agricultura y una deficiente producción en aquellos suelos no aptos para la agricultura.
Esta situación causa abandono y pobreza en la población rural provocando la necesidad de búsqueda de nuevas tierras y con esto se alimenta la práctica de nuevos desmontes.
Sumado a ell, gran parte de la población rural que se dedica a la producción tradicional lo hace sin tecnología apropiada, sufre de baja escolaridad, falta de acceso a información técnica, y de mercado.
Esta realidad, siempre según la FAO, mantiene una situación de uso insostenible de los bosques y las tierras generando efectos negativos en términos socioeconómicos como la pobreza.


El aprovechamiento forestal, se indica, es identificado como un agente facilitador, debido a la apertura de caminos de acceso que son aprovechados por la gran masa de campesinos que emigran hacia dichas áreas con la esperanza de alcanzar mejores condiciones de vida a través de la producción agrícola.
El otro aspecto tiene que ver con el manejo inadecuado de los bosques y el aprovechamiento incontrolado en los mismos.
Se argumenta que la situación socioeconómica vinculada a la pobreza y sumado al crecimiento de la población, constituye uno de los principales factores que en el medio rural están ligados al deterioro de los bosques y la degradación de los suelos, de la cual depende la población para satisfacer sus necesidades esenciales.
Esta situación conduce a la población, en su lucha contra la pobreza y por alcanzar mejores niveles de vida, a colonizar las tierras con bosques naturales deforestándolas, manifiesta el organismo internacional.
De 1992 al 2000 la disminución de la superficie boscosa del país representó un 4, 0% de la superficie del país.
Bocas del Toro, Darién y las comarcas Kuna Yala y Emberá tienen más del 70% de su superficie cubierta por bosques Herrera y Los Santos presentan superficies muy bajas en bosques.


fecha edicion
old id
249497
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América