El líder de los empresarios de Ecuador, Blasco Peñaherrera, pidió un giro “de 180 grados” en la política comercial del Gobierno, el cual a su juicio está dividido en dos bandos enfrentados, uno que promueve la apertura y otro que la rechaza.
Peñaherrera, que es presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano y de la Cámara de Comercio de Quito, se quejó en rueda de prensa de que el país “se aferra a un aislamiento que es terriblemente malo para los sectores más sensibles” pues, en su criterio, el comercio exterior reduce la pobreza.
Ecuador perdió el acceso privilegiado de sus productos a Estados Unidos con el vencimiento en febrero pasado de los beneficios arancelarios entregados por Washington y tampoco cuenta con un acuerdo comercial con la Unión Europea, su otro gran mercado, que sí han suscrito sus vecinos, Perú y Colombia.
El Gobierno intenta reanudar las negociaciones con Bruselas, pero aparentemente existen disputas al respecto en su seno, reflejadas en declaraciones contrapuestas de los viceministros de Producción, Mauricio Peña, y de Exteriores, Kintto Lucas.
Para Peñaherrera en el Gobierno existen "dos bandos", uno liderado por el Ministerio de Producción, que promueve la "integración" comercial, y otro representado por la Cancillería, que aboga por el "aislamiento".
“El presidente de la República debe decir cuál es el norte”, afirmó el empresario, quien le pidió que nombre a personas “que conozcan del tema” en la Cancillería, la cual se encarga también del comercio exterior. Por su parte, el jefe de Estado, Rafael Correa, enfatizó que "hay una sola tendencia" en comercio exterior en su Gobierno, según recogió hoy el diario oficial El Ciudadano.