Sin ningún género de duda estamos viviendo unas circunstancias en el contexto empresarial que no tienen parangón y que, quien esto suscribe, denomina la sociedad del cambio, algunos de cuyos rasgos más singulares serían:
- Globalización de la actividad empresarial y mucha interrelación de las diferentes economías, lo que obliga a ampliar el campo de visión en quienes se encargan de las decisiones estratégicas de las compañías. - Altísimos niveles de competencia, que justifica enormes esfuerzos por lanzar al mercado productos y servicios diferenciados , innovadores, que aporten un valor añadido a unos consumidores cada día más sofisticados y exigentes.
- Mayor dinamismo empresarial, que se manifiesta en un creciente número de operaciones corporativas: opas, fusiones, adquisiciones,.. lo que provoca cambios sustanciales en las reglas del juego de los mercados afectados. - Alto impacto de las nuevas tecnologías que están cambiando radicalmente modelos de negocios y permiten a las empresas desarrollarse con mucha más facilidad.
- Creciente importancia de factores exógenos y stakeholders, los cual exige una gestión específica y de más largo alcance. Si pensamos en la actividad empresarial en A. Latina debemos incorporar algunas peculiaridades relevantes. Por un lado una región que ha venido creciendo a tasas importantes, por encima del 4% en 2006 en la mayoría de los países y cuyo futuro también parece optimista en términos de crecimiento. Sin embargo hay factores alarmantes como la estabilidad jurídica y la seguridad jurídica.