Estrés, agotamiento, preocupación e incertidumbre fue la mezcla que se vivió en los últimos días entre los contribuyentes y funcionarios de la DGI.
Las tradicionales largas filas, por la costumbre de los panameños de dejar todo para última hora, no fueron la excepción esta vez.
Pero en esta ocasión se mezclaron nuevos elementos. La causa no fue sólo que los contribuyentes dejaron para última hora la declaración y la solicitud de prórroga, sino también el aumento de nuevos contribuyentes y la solicitud de no aplicación del Cálculo Alternativo Sobre la Renta.
Los días eran largos. La jornada de atención inciaba desde las 7: 30 a.m. y se extendía hasta las 5: 00 p.m. Sin embargo, la directora Alvarez de Porras asegura que el 15 de marzo ella y sus funcionarios terminaron a la medianoche, porque colpasó el sistema.
La directora atendía personalmente a los contribuyentes. A pesar de esta supervisión, reconoció que tal vez por el estrés y el cansancio, no faltaron los funcionarios groseros.
Algo que no tampoco faltó fueron los "juega vivos". Por ejemplo, un joven presentó 30 solicitudes de prórroga con documentos falsos y un contador firmó varias declaraciones juradas a nombre de sus clientes.