Economía

Los ingresos de la rumba

En 1999 los carnavales de Las Tablas fueron suspendidos, lo que afectó la economía de la región.


Azuero. COMIENZA el carnaval y toda la comunidad tableña está preparada para su llegada, puesto que durante estos días se da el mayor movimiento económico, que representa fuente de ingresos para la provincia.
En los últimos días se ha empezado a notar la afluencia de autos procedentes de la ciudad de Panamá, y otras regiones del país, mientras que el comercio se abastece de mercancías, primordialmente de alimentos, licor y colchones, entre los artículos más importantes.
Los hoteles del área están copados y los moradores ya tienen sus casas libres para los inquilinos que se hospedarán en ellas a un precio entre 300 y 400 dólares durante los cuatro días de carnaval.
Se estima que este año se instalarán unas tres cantinas transitorias que incluyen los toldos de Calle Arriba y Calle Abajo; además de unas 19 fondas, entre 40 a 50 buhoneros y 35 kioscos de comida rápida.
Hermes Espino, fiscal de la Junta del Carnaval y encargado de la Comisión de Ventas, señaló que un puesto de comida rápida además de pagar el impuesto que establece el régimen impositivo del Municipio de Las Tablas, desembolsa a la Junta de Carnaval unos 7.50 dólares durante los cuatro días; para la venta de cervezas se pagan 8.50 dólares.
En este paquete no se incluyen los contratos que hacen las grandes discotecas como el Pub Herrerano, con los diversos comités organizadores.
El alcalde y presidente de la Junta del Carnaval, Melquíades González, indicó que durante estos días se pueden obtener cerca de 70,000 a 100,000 dólares sólo en los permisos.
No obstante, la derrama económica va mucho más allá de estas cifras, pues quienes invierten en puestos de venta, reciben jugosos beneficios con los miles de panameños que se trasladan a Las Tablas y consumen todo lo que allí se vende durante cuatro días.
Además, la cultura del carnaval tableño incluye la confección de carros alegóricos, lujosos vestidos y fuegos artificiales.
Entre alfileres, lentejuelas, canutillos y encajes, Eduardo Espino, miembro de la Sociedad de Calle Arriba, explicó el arduo trabajo y la maquinaria que se contrata para laborar durante los cuatros días de carnaval.
Por ejemplo, el diseñador de Calle Arriba es el internacional Horacio Prado, quien además de consumir lo nacional, utiliza material importado de Europa y Estados Unidos para sus confecciones.
Cada taller que trabaja para Calle Arriba tiene un equipo, tanto en la confección de carros alegóricos como en los vestidos.
En un taller trabajan alrededor de 15 personas, pero si se toma en cuenta todo el equipo de confección, se puede hablar de unas 70 personas, entre las que se encuentran lugareños y capitalinos.
En tanto, en el taller de Calle Abajo, reposa una gran cantidad de plumas de diversos colores traídas de Estados Unidos.
Raúl Montenegro, presidente de la Tuna de Calle Abajo, mencionó que el costo de los vestidos, carros y murga, aumenta cada año, por lo que se estiman gastos de 200,000 dólares en estos rubros. Sin embargo, en este monto no están incluidos los elementos sorpresas.
La mayoría de la materia prima que usa Calle Abajo es netamente local, aunque las plumas vienen de Estados Unidos.

  • Los vendedores de "carnes en palito y raspao" pagan 10.00 dólares a la Junta del Carnaval.

  • La materia prima utilizada en los vestidos de las reinas de Calle Arriba y Calle Abajo proviene de prestigiosas casas, por lo que sus vestuarios están valorados en 10,000 dólares.


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184709
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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