Los médicos y los empleados de la salud pública ven con desconfianza el anuncio del presidente boliviano, Evo Morales, sobre la suspensión del decreto que aumenta su jornada laboral de seis a ocho horas y le exigen anularlo definitivamente para cesar la huelga que comenzaron hace seis semanas.
Un dirigente de la Confederación de Trabajadores en Salud, José González, dijo a Efe que la suspensión del decreto anunciada por Morales “no es una garantía”, ni existe jurídicamente, por lo cual exigió al gobernante que anule esa norma.
“Por ese camino no vamos a encontrar la solución del conflicto que estamos llevando. La determinación de la confederación y de la Central Obrera Boliviana (COB) es clara: estamos demandando al Presidente que abrogue íntegramente el decreto para que se puedan suspender las medidas de presión”, explicó.
Ese criterio es compartido por el presidente del Colegio Médico de Bolivia, Alfonso Barrios, para quien el anuncio de Morales “podría ser una distracción” para desmovilizar a los huelguistas.
“Por el momento no podemos suspender las medidas de presión porque hay susceptibilidad. Desconfiamos de los anuncios”, declaró Barrios a la radio Erbol.
Recordó el caso de los indígenas que rechazan una carretera en el parque natural Tipnis, quienes en 2011, tras una marcha de 66 días hasta La Paz, lograron que Morales promulgase una ley que prohíbe cualquier proyecto vial en esa reserva amazónica, aunque luego se arrepintió e insiste en reanudar las obras, financiadas por Brasil.
Barrios señaló que aguardarán algún documento oficial sobre el anuncio de Morales para analizarlo con los colegios de médicos.