Promoción se realiza también por página de internet
- Los hermanos Vera fabrican ellos mismos gran parte de lo que venden, pero también dan trabajo a otros artesanos de las comunidades mapuches de la zona de Liquiñe, a quienes les compran las piezas talladas en bruto. Después, ellos las pulen y aplican aceite de linaza con esencia de limón.
- El trabajo les llueve. De todas partes de Chile les llegan encargos, pero también de España, Francia, Alemania y Argentina. Y para que todo el mundo conozca lo que hacen, tienen su propia página web.
- Además de mostrar verdaderas obras de arte talladas en madera, el principal reclamo por internet es que se trata de una actividad productiva sustentable.
Árboles nativos sin vida, pero con hasta 1,000 años de antigüedad se transforman en bandejas de coctel, ensaladeras y figuras decorativas, de la mano de artesanos rurales mapuches de la región de Los Ríos, un lugar de exuberantes bosques y tradición maderera del sur de Chile.
En los bosques de esta zona, donde comienza la Patagonia chilena, crecen árboles nativos como raulíes, radales, lingues y mañíos, pero hace medio siglo fueron objeto de una gran sobreexplotación y hoy varias especies autóctonas están en peligro de extinción.

Cuando las grandes compañías madereras abandonaron el lugar, dejaron un reguero de ramas y fragmentos de árboles que nunca llegaron a utilizar. Hoy los pobladores de la zona les han encontrado una nueva utilidad. Todos nuestros trabajos están hechos exclusivamente con madera muerta.
Las figuras, platos y utensilios están fabricados con árboles caídos de forma natural o que fueron cortados hace décadas, señala Roberto Vera, propietario de uno de los talleres artesanales más reconocido del lugar.
Roberto y su hermano Raúl trabajaban años atrás como guardabosques. Nuestras artesanías no se pueden tallar en árboles recién cortados porque si nos ponemos a trabajar la madera o a secarla, las piezas se parten, explica este artesano mientras rítmicamente golpea con fuerza y precisión un rectángulo de una madera rojiza y ligera.
Ubicado en el pueblo de Liquiñe, a 80 kilómetros del volcán Villarrica y a 700 de Santiago, el pequeño taller de los hermanos Vera funciona a toda máquina para cumplir a tiempo con los encargos.
Apenas dan abasto con las múltiples solicitudes que reciben, algunas de ellas procedentes de las más altas instancias del país.
Una de las más difíciles les llegó hace unos años de la Fundación Artesanías Chile, cuando el Gobierno les encargó que en tiempo récord tallaran cientos de pequeñas bandejas para una recepción en honor de quien en pocos días se convertirá en el rey Felipe VI de España.