Los países del G8 que se reunieron en la noche de ayer en Camp David (EE.UU.) intentarán mantener los avances en seguridad alimentaria y lucha contra la pobreza en África, con el apoyo del sector privado en un contexto de crisis.
Según indicó en una teleconferencia el responsable de la agencia de cooperación estadounidense (Usaid), Raj Shah, “es necesario un compromiso del sector privado para que invierta y contribuya a la mejora de la productividad agrícola” en regiones como África.
Shah recordó que la cumbre de las potencias industrializadas en la quila (Italia) supuso “un momento extraordinario” gracias al compromiso de las naciones ricas de destinar unos $22 mil millones al desarrollo agrícola y evitar el impacto de la volatilidad de los precios de los alimentos en los más pobres.
El G8 se comprometerá a mantener el compromiso y revisar cómo mejorar la necesidades de cada país con la llamada “alianza de seguridad alimentaria y nutricional”, que pretenden sacar a 50 millones de personas de la pobreza en los próximos 10 años.