Casi en cada esquina de la ciudad, sobre todo en Vía España, el Dorado, Betania, Calle 50, San Miguelito, cuando las luces de los semáforos pasan a rojo, se acercan a los automóviles fornidos muchachones ofreciendo mercadería diversa, desde camisetas de los equipos del Mundial, estuches y cargadores de celulares, flores naturales, bananos, limones, y a veces libros. La mercadería a menudo es coyuntural, dependiendo de las fechas: juguetes en Navidad, banderas en noviembre, pistolas de agua en carnavales.
Algunos piensan que esos jóvenes deberían estar trabajando en una fábrica y no vendiendo limones en las calles. Precisamente ésta es una de las razones por las cuales Panamá es considerado como el segundo país de Latinoamérica con la peor distribución de la riqueza. Esto lo podemos observar a diario en las diferentes avenidas de la ciudad, en donde se encuentra un alto índice de personas que se dedican a la economía informal.
Para Fundes Panamá, la labor que realiza un sinnúmero de personas sean estas buhoneros, cocineros y mozos de fondas, trabajadores de talleres y hasta de micro empresas en las que laboran menos de cinco personas, es considerada como economía informal, según manifestó Jacqueline Rodríguez, representante de la entidad.
Al mismo tiempo, algunos panameños consideran que esta economía es mucho más que una simple informalidad laboral. Es la labor diaria, es el pan de sus hijos y sobre todo la única manera de subsistencia que ellos conocen, como nos indicó el señor Michael Solís, el cual tiene más de nueve años de dedicarse a esta actividad.
"Dinero invertido es dinero recuperado; por eso no me preocupo por hacer un préstamo en alguna de estas instituciones, que lo único que les interesa es cobrar una alta tasa de interés", señaló.
Mientras que el señor José Ramos, socio del Taller Rey de Reyes en San Miguelito, informó que en los 10 años de trabajar en este establecimiento solamente en un año el negocio tuvo un adecuado auge, debido a la labor que realizaban en el Camping Resort de Gamboa antes de su apertura. Después de este periodo los trabajos que han realizado han sido eventuales.
"En este taller laboramos de tres a seis personas y todos de manera individual, siempre que haya trabajo que realizar". Por eso considera que no es necesario legalizarse sino que, primero, deben organizarse para poder lograr este propósito.
Sin embargo, Moisés Ruiz, un micro empresario con más de 5 años de experiencia, explicó que que lo que lo llevó a superarse fue el encargarse de la empresa de su hermano en la que tuvo que tratar con muchas personas que eran clientes del negocio, lo que constituyó su principal fuente de inspiración añadió.
"Después de un tiempo decidí crear mi propia empresa en un pequeño local en la 24 de diciembre, pero las cosas no eran factibles y logré cambiar la empresa hacia el área de Río Abajo. Pero con todo estos logros alcanzados la productividad era mínima y fue cuando Fundes Panamá con el seminario MATYCES, abrió mis puertas y la forma de ver las cosas". Ruiz cree en las personas que estudian y por eso puso en práctica todo lo que ha aprendido en el seminario.
Añadió que desde ese momento aumentó la productividad y competitividad empresarial. Su negocio ha mejorado significativamente gracias a la ayuda del seminario y la compañía de sus colaboradores.
Obtener una licencia de operación en nuestro país es toda una odisea. Las personas que desean establecer formalmente su empresa deben tener una patente comercial, y por ende tramitar alrededor de ocho requisitos mínimos a través de un abogado o firma de abogados idóneos. Toda persona interesada en realizar una actividad formal en Panamá debe obtener una licencia o registro comercial dependiendo de la inversión a realizar.
Un registro comercial siempre que la inversión sea hasta B/.10,000.00, y una licencia comercial cuando la inversión de la persona es mayor de B/.10,001.00.
En Panamá existen tres tipos de licencias o registros comerciales. La licencia o registro tipo "A" se refiere al ejercicio del comercio al por mayor; el tipo "B" a las actividades del comercio al por menor.
También existe la licencia industrial, otorgada a aquéllos que se dedican a actividades extractivas o manufactureras, las empresas constructoras que utilicen el trabajo asalariado de terceros y las industrias manuales, caseras o de artesanías que utilicen más de cinco trabajadores.
Los protagonistas de la economía informal
Un estudio realizado en el 2001 estima que en Panamá existen 170,000 establecimientos que tienen 215,000 trabajadores, o sea 23% de empleados que ocupan el sector informal.