El repique de las campanas de la medianoche no sólo anunció que culminó el año viejo. También trajo nuevos retos fiscales y estructurales para el país.
A pesar que la economía está registrando números agradables desde hace algunos meses, esto no significa que todo está bien, porque Panamá es como un corcho en el mar, y sigue la corriente de las economías del área y de Estados Unidos.
Además, al finalizar el 2003 se esfuma la oportunidad de que la actual administración logre adoptar algunas medidas necesarias para mantener el crecimiento sostenido, según consideran algunos economistas.
No obstante, se pueden hacer algunos correctivos en materia fiscal en el corto tiempo que le queda de Gobierno hasta el próximo mes de agosto.
Para el economista, Horacio Estribí, lo primordial es encontrar el balance que le permita reducir el gasto público, basado en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).
Estribí explicó que para mantener y mejorar la nota del país frente a las calificadoras de riesgo, se debe registrar al cierre un déficit manejable con el crecimiento de país.
"Es decir el aspecto positivo de una recuperación económica puede verse empañada si el Gobierno no adopta medidas necesarias para contener el crecimiento del gasto público y seguir cumpliendo con la ley de responsabilidad fiscal" indicó.
Lo ideal es que el presupuesto estatal se establezca con base a una proyección real de ingresos, y no con estimaciones de recaudación que pueden resultar difíciles de cumplir.
Por otro lado, debe establecer un tope al crecimiento de la planilla estatal, lo que significa que a futuro está irá reduciendo programadamente, es decir, mediante las jubilaciones que se vayan dando. Sin embargo, la situación podría reprcutir sobre la Caja de Seguro Social (CSS), sino se hacen las reformas.
Para el economista Enrique Ho, a está administración le afectaron otras malas decisiones, como el hecho de anular el cobro de los 22 millones de dólares y el 10% sobre el ingreso bruto anual a Panama Port Company, y que afectó la recaudación de ingresos tributarios.
No obstante, la reforma tributaria logró incrementar la recaudación de ingresos, pero explicó que la misma no fue tan beneficiosa para las personas que se mantienen en la escala más baja salarial.
El nuevo año trae consigo otra realidad que se debe tomar en cuenta y es que con la apertura comercial el Estado dejará de percibir aproximadamente 200 millones en concepto de aranceles.
Mantener el gasto por debajo del crecimiento del PIB, crear superávit, poner un tope al tamaño del Estado, son los retos principales de las administraciones futuras, aún así los cambios más urgentes requieren de decisiones más fuertes.
Poco a poco esta administración fue dejando de lado y en discusiones el tema del déficit actuarial de la CSS, sin tomar en cuenta el daño que se le hacen a las finanzas públicas.
Según los cálculos el déficit actuarial por año de la CSS es de aproximadamente 350 millones por año, es decir un poco menos de un millón al mes.
La carrera contra el tiempo para la CSS inició desde hace más de un año y cualquiera que sea el nuevo Presidente de la República tiene que tomar prontamente la decisión, a pesar del peso del político que tiene que acarree.
Lo cierto es que si en el 2009 no se han realizado los cambios necesarios, la institución llegará a un colapso financiero, según los cálculos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
De ser así pueden ocurrir dos cosas: una que no se puedan pagar las jubilaciones y otra que no se cumplan con el pago a la deuda que se tiene con las Instituciones Financieras Internacionales (IFI).
En otras palabras, si no se toman los correctivos necesarios para evitar el descalabro en las finanzas de los programas de la CSS, el país puede encaminarse a una bancarrota.
Pero las decisiones difíciles no terminan allí, ya que se mantiene latente la reducción del desempleo en el país, que esta por encima del 13%.
La lógica indica que mientras un país registre crecimiento debe disminuir el desempleo, sin embargo la realidad puede ser otra si los sectores de la economía que incrementan sus números no son los generadores de empleos, como los puertos, telecomunicaciones entre otros.
No obstante, un ingrediente para atraer mayores inversiones y crear más ofertas de empleo, es flexibilizando el Código Laboral, según coinciden los economistas Ho y Estribí.
Y es que a un paso de iniciar negociaciones comerciales con EU, se debe buscar los mecanismos que hagan atractivo el país para invertir y esto no significa más incentivos a la producción, importación o exportación, como explicó Enrique Ho.