El séptimo arte vislumbra a Panamá como un foco atractivo para la filmación de producciones nacionales e internacionales. Muestra de eso fue toda la trama del agente 007 y sus intrépidas vidas de gato las que se recrearon en pintorescas avenidas, barrios y paisajes del país. Cierres de calle, incentivos fiscales, y todo el apoyo que requirió la megaproducción se les facilitó como por arte de magia. Por otro lado, las autoridades se sienten optimistas ante la tarjeta de presentación que dejan estas producciones.
La otra cara de la moneda plasma el escenario de los cineastas panameños, quienes plantean las discrepancias que existen por la Ley 36. “A nosotros también se nos debe apoyar de la misma forma que a los de afuera. En casa de herrero, cuchillo de palo”, manifestaron indignados los cineastas consultados.