La llamada Política de Desarrollo Productivo incluye una veintena de medidas, entre subsidios, líneas de crédito y exenciones fiscales que, según Lula, buscan llenar un vacío dejado por 25 años de incertidumbre en que la industria fue abandonada por el Estado. El Gobierno calcula que las medidas lo obligarán a renunciar a cerca de 21.400 millones de reales (unos 12.662,7 millones de dólares) en impuestos hasta el 2010 y a aumentar las líneas de crédito para empresas a cerca de 10.300 millones de reales (unos 6.094,7 millones de dólares).
La nueva política industrial fue anunciada en un acto en Río de Janeiro en el que participaron, además de Lula, una decena de ministros, cerca de diez gobernadores regionales y los presidentes de las principales empresas del país.
"Invertir, innovar y exportar son nuestras metas claras. Metas inspiradas en una visión de largo plazo. La inversión continua en nuevas fábricas y en la innovación tecnológica es condición necesaria para garantizar el éxito de las empresas", dijo Lula.
El principal objetivo es elevar la inversión directa en la economía del equivalente al 17,6% del Producto Interior Bruto (PIB) del país en 2007 al 21 % en el 2010. En cuanto al comercio, la meta es elevar la participación brasileña en las exportaciones mundiales del 1,17% el año pasado ( al 1,25% en 2010 (unos 208.800 millones de dólares). La tercera meta prevé el aumento de la inversión privada en investigación y desarrollo de cerca del 0,51% del PIB en 2006 al 0,65% del PIB en 2010.
La cuarta es elevar al 10 por ciento el número de micro y pequeñas empresas brasileñas que exportan, hasta llegar a 12.971 en 2010. "No se trata de un programa del Gobierno del presidente Lula o de un programa de tres años. Tenemos metas para tres años pero es un programa para muchos años y por eso tiene que tener continuidad"