El presidente de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva, lanzó ayer un reto a las naciones ricas del Grupo de los Ocho (G8) para que ayuden a crear un fondo que combata el hambre en el mundo.
Lula, quien se encuentra entre un grupo de mandatarios de varios países en desarrollo invitados a Evian para asistir a una sesión sobre asuntos mundiales al iniciarse la cumbre del G8, habló con franqueza a sus anfitriones. "El hambre no puede esperar", dijo, de acuerdo con una copia de su discurso.
"Mi propuesta es la creación de un fondo mundial capaz de alimentar a quienes tienen hambre y, al mismo tiempo, crear las condiciones para erradicar las causas estructurales del hambre", preció.
El carismático ex líder sindical, que asumió la presidencia de Brasil en enero, dijo que el fondo podría financiarse ya sea a través de aplicar impuestos al comercio internacional de armas o mediante la reinversión de un porcentaje de los pagos de deuda de los países en desarrollo.