El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ratificó ayer su "compromiso" de construir o reparar carreteras en el corazón de la selva amazónica, un asunto álgido que preocupa a grupos ecologistas de todo el mundo.
Lula afirmó que esos compromisos para desarrollar "proyectos estratégicos" en el estado de Pará y en toda la región amazónica son prioridades de su gobierno.
Entre los proyectos en marcha está la carretera BR 163, que atravesará cientos de kilómetros de selva desde Santarem, en Pará, hasta el vecino estado de Mato Grosso.
La construcción de esa carretera es un proyecto "extremadamente sensible", por cuestiones ambientales pero necesario para la región norte de Brasil, insistió Lula.
"Esa es una arteria altamente importante para aquella región y queremos terminarla. Puede demorar un poco, pero será hecha como una carretera ejemplar entre el desarrollo de una región y la preservación ambiental", afirmó el presidente.
Según grupos ecologistas y defensores de los derechos humanos, los crecientes conflictos violentos por la posesión de la tierra en Pará están vinculados a la revalorización de las propiedades en áreas cercanas a la carretera que será asfaltada.
Lula también citó como otro proyecto prioritario de su gobierno la recuperación de parte de la carretera Transamazónica, iniciada hace 30 años durante la dictadura militar y nunca terminada.
Buena parte de esa vía de tierra, cuyo proyecto inicial pretendía atravesar toda la Amazonía hasta los confines del estado de Acre, en la frontera con Perú, fue tragada por la selva.