La forma ingeniosa en que la administración anterior manejó la contabilidad gubernamental, dejó de ser sólo una sospecha para los analistas internacionales, luego que el ministro de Economía y Finanzas, Ricaurte Vásquez dio a conocer las críticas cifras fiscales heredadas.
En el día de ayer el analista de Credit Suisse First Boston, Jan Dehn, dijo que el gobierno anterior disfrazó y mintió sobre las cifras económicas, mientras apuntó que esta situación creó incertidumbre entre los tenedores de bonos y demás inversionistas internacionales.
Para la economista de Arden and Price, Luisa Turolla este comentario no resulta nuevo entre los inversionistas, ya que desde mucho antes de conocer las cifras reales lo habían advertido.
"Es muy ingenuo querer proyectar a los inversionistas cifras que no son reales, ya que los analistas tienen la posibilidad de obtener información más concreta", dijo.
Además, desde hace varias semanas los analistas de bancos de inversión han recomendado reducir la exposición sobre los bonos panameños, dijo.
Indicó que es probable que esta volatibilidad finalice cuando vean un plan más concreto de lo que van a hacer para mejorar las finanzas públicas.
Ahora bien, lo anterior también significa que no es buen momento para ir al mercado internacional a emitir nueva deuda.
Este mensaje de los inversionistas también debe incentivar a las autoridades actuales a investigar los trucos contables utilizados por las autoridades anteriores para tapar el alto nivel del déficit fiscal.
Adolfo Quintero, presidente del Colegio de Economistas considera que en parte la culpa de la contabilidad dudosa utilizada por el gobierno de Mireya Moscoso, se debe a la poca fiscalización y presión de las instituciones financieras internacionales.
No obstante, el pasado gobierno nunca firmó una carta con el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que tampoco le permitía a este organismo intervenir en los asuntos económicos internos del país, como lo dijo muchas veces Norberto Delgado, ex ministro del Economía y Finanzas.