Malasia es una de las economías más polémicas del mundo, distinción que se ganó durante la crisis financiera asiática de 1997 a 1998.
Fue entonces cuando el primer ministro Mahathir Mohamad se convirtió en el máximo perturbador de la globalización. Impuso controles al capital, reclamó la prohibición de operaciones monetarias y acusó a financistas como George Soros de destruir su economía. Los estrategas intentan ahora no "Mahathirar" sus economías. Cinco años después de su peor crisis, Malasia está floreciendo.
La economía está creciendo más de 4%, el desempleo es de 3.5% y el país está decidido a atraer nuevamente capital extranjero.