NO ES FÁCIL ALEJARSE de los seres queridos y pasar uno, dos y hasta tres años recorriendo los mares, abordo de un buque con personas que tal vez ni siquiera hablen el mismo idioma.
A esta realidad se enfrentan aquellos que deciden ser marinos, quienes en ocasiones no soportan la soledad del mar y regresan a su país, para probar suerte en otra profesión. Hace tres años, la empresa de cruceros Carnival contrató a 800 panameños, de los que 400 dejaron sus puestos con la intención de quedarse en los Estados Unidos y otros optaron por regresar a su país.
¿Pero qué lleva a un marino abandonar su trabajo, pese a que en ocasiones recibe un buen salario?. Tal como ocurre en otras carreras, los planes de estudio están orientados más a la teoría que a la práctica, lo que impide al aspirante emplear los conocimientos adquiridos por cuatro años.
Este es el pensar del capitán, Henry Pino Nordelo, quien tiene más de 30 años de estar relacionado con la industria marítima.
Pino, quien trabajó como práctico del Canal de Panamá por 14 años y ahora es Manager General de la empresa Panama Pilot Services Corp., señala que por cada año de teoría, los marinos deberían practicar en un barco, para adquirir experiencia y así adaptarse a este ritmo de vida o de lo contrario desertarán. No obstante, el capitán Encarnación Samaniego, director de Gente de Mar de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), aseguró que en los últimos dos años sólo una persona de las 700 que han embarcado ha desertado. Indicó que la institución mantiene convenios con cerca de siete navieras en su mayoría españolas, para que los marinos realicen su práctica laboral. Además se mantienen acercamientos con un número similar de empresas que están contratando a los profesionales panameños.
La deserción de un panameño no sólo significa la pérdida de una fuente de divisas para el país, sino que se afecta la reputación del registro marítimo panameño frente a las navieras. El Manager General Panama Pilot Services Corp., compañía que opera en la bahía de Manzanillo, en la provincia de Colón, señaló que las navieras además de registrar una baja laboral, también tienen que correr con los gastos de traslados del marinero. Al final lo que puede ocurrir es que las navieras dejen de contratar a los compatriotas de los marinos que han desertado. Al respecto, el director del Centro de Carga Marítima de la National Kaohsiung Marine University de Taiwán, Jia-Shen James Hu, quien dictó un seminario de educación marítima hace poco en esta capital, explicó que la deserción de un marino " es un problema, porque las navieras ven en los marinos una inversión y por eso esperan que éste se embarque entre cinco y siete años", explicó.
Como un mecanismo para crear nuevos empleos, dentro de la Ley 8 de 1925 que creó las bases para el registro panameño de buques, se estableció que el 10% de la tripulación de los buques inscritos tenían que ser nacionales. Sin embargo, ante la poca mano de obra calificada esta norma se derogó en 1998 cuando se creó la AMP. De acuerdo con Antonio Rodríguez, secretario regional de la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte, esta disposición no cumplió su cometido, porque no se establecieron planes concretos para capacitar a los marinos panameños para enfrentar la vida en el mar.
Marineros, una vida de sacrificios
La Ley 8 de 1925 que creó las bases para el registro marítimo panameño estableció que el 10% de la tripulación de los buques inscritos tenían que ser nacionales.