PARA CUMPLIR con la política energética del país se han ampliado las proyecciones sobre el gasoducto entre Panamá y Colombia, aseguró el ministro de Comercio e Industrias, Alejandro Ferrer.
A su juicio, Panamá debe aprovechar la oportunidad que se presenta tras un memorándum de entendimiento entre Venezuela y Colombia para hacer un gasoducto más grande y tener más de un proveedor de gas.
"Si se concreta el gasoducto se exportaría gas hasta Panamá y de aquí al resto de la región centroamericana".
Esto beneficiará al país ya que por el paso del gas por territorio panameño se podría cobrar un peaje.
Varios son los sectores que se verían beneficiados con la adquisición de gas, el transporte y el área comercial e industrial.
En materia de transporte se abaratarían los costos de mantenimiento del los vehículos.
Para hacer efectivo el uso del gas, los dueños de vehículos tendrían que instalar una sistema poco complicado que le permita al auto funcionar.
Los cilindros de gas para autos varían de precio y pueden costar de $300 a $900. Para arrancar se usaría combustible y luego se activaría el sistema de gas, el que se ha utilizado en países como Argentina, Chile y Bolivia, en donde existen grandes yacimientos de gas.
Una de las desventajas es que el cilindro de gas reduciría el espacio del maletero del auto, donde se instalaría. Las estaciones de despacho deben adaptarse a la demanda.
Por otra parte, la industria eléctrica podría abaratar sus costos al comprar gas en vez de bunker y así se reduciría el costo de la energía para los consumidores.
Colombia, Venezuela y Trinidad y Tobago son los mayores productores de gas de la región.
Hay empresas colombianas, norteamericanas y el sector privado panameño interesados en la construcción del gasoducto. El capital sería en su mayoría privado, con algún grado de participación del gobierno.
(ver infografía en la página A6 de nuestro diario impreso)
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