Los ministros de Hacienda de las potencias económicas mundiales admitieron que la economía global se ha desacelerado más de lo que se esperaba, pero insistieron que estaba a un paso de la recuperación.
El optimista secretario del Departamento del Tesoro estadounidense, Paul O"Neill, exhortó a la gente a tener "cierta perspectiva" y se reunió con sus colegas de las naciones más ricas, insistiendo en que la economía global registrará un repunte.
Recluidos en una villa renacentista en la cima de un monte desde el cual se domina Roma, O"Neill y los demás ministros de finanzas forjaron planes para revitalizar la economía, y restaron importancia a recientes datos pesimistas sobre la economía.
"Más alto sería mejor, pero esto no es terrible", aseguró O"Neill durante la reunión al referirse al crecimiento económico. "Es necesaria cierta perspectiva para valorar en qué posición estamos", dijo.
El pronóstico optimista contrasta con el de muchos expertos que predicen que el crecimiento económico estadounidense para el trimestre que recién termina bajará en relación con la tasa de 1.2% del primer trimestre.
La reunión de un día de los ministros del Grupo de los Ocho preparó el temario económico para la cumbre de dirigentes del G-8 señalada para los días 20 al 22 de julio en la ciudad italiana de Génova.
Según una fuente allegada a las conversaciones, el informe preparado por los ministros dirá que si bien la economía global se ha desacelerado más de lo que se había pensado, los datos que se reciben de algunas regiones, incluso de los Estados Unidos, permiten vaticinar una recuperación.
Pero los ministros advertirán también que los precios volátiles del petróleo continúan siendo un elemento desestabilizador, que podría empeorar la crisis.
Para contrarrestar esa amenaza, los ministros acordaron fortalecer el sistema financiero internacional, facilitar el acceso a los mercados de capital y lanzar otra ronda de negociaciones comerciales para promover la libertad de comercio, dijo la fuente.
Otros temas de la reunión fueron el alivio de la deuda de los países pobres, la eliminación del lavado de dinero y de los paraísos fiscales, y la promoción de las reformas económicas en Rusia.
La reunión incluyó funcionarios de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia.