Economía

Mercado de Telecomunicaciones: Negociar en lugar de confrontar

La apertura debió iniciarse en enero último, pero retrasos en las solicitudes de operación han hecho lento el proceso, y generado disputas poco constructivas.


Si reside en Pacora, labora en el centro de la ciudad y entra a las ocho de la mañana, usted abordará su transporte con unas dos horas de anticipación. Si lo hace más tarde seguramente llegará retrasado, y toda labor del día se alterará.
Palabras más palabras menos, es lo que está sucediendo con el proceso de apertura del mercado panameño de telecomunicaciones.
La apertura debió hacerse efectiva en enero de 2003, lo que significaba interconectar sistemas, y negociar aspectos comerciales, financieros y legales, antes de esa fecha, entre 27 nuevas empresas y la telefónica Cable & Wireless Panamá(CWP), operadora exclusiva hasta diciembre pasado.
Se trata de un proceso que comenzó en 1996 y cuyo último contrato de privatización se firmó en 1997, pero la página web del Ente Regulador de Servicios Públicos (ERSP) revela que las primeras fechas de solicitudes de concesión y las resoluciones del Ente datan de finales del año 2001 y de enero de 2002.
¿En qué consiste el proceso? En una solicitud ante el Ente Regulador, la expedición de una resolución por este último, el proceso de negociación comercial, financiera y legal con CWP, la interconexión y las pruebas.
Muchas empresas iniciaron sus peticiones seis meses antes de la apertura, y sucedió lo que tenía que pasar: el proceso se retrasó, y ha generado inculpaciones mutuas, en un debate que ha agrupado a cuatro de los 27 nuevos operadores en la Asociación Pro Apertura contra Cable & Wiereless.
Lo que está en juego son las inversiones de parte y parte, las pérdidas que representa entrar a operar tarde, pero también la preservación de una red nacional de telecomunicaciones que ha dado a Panamá un sitio especial en la región.
Alex Arroyo, Director del Ente reconoció en enero pasado que el atraso en la interconexión se debió a las lentas gestiones de los nuevos operadores.
La ley establece que la negociación transcurre en un período de 120 días, pero si una de las partes está inconforme con lo negociado puede apelar al Ente Regulador para que medie.
Telecarrier, por ejemplo, pidió la mediación del Ente. Con ella transcurre un proceso judicial por discrepancias respecto a los costos que debe cubrir un acuerdo de interconexión. Pese a ello la Telecarrier fue interconectada y actualmente está operando.
José Miguel García, Presidente Ejecutivo de CWP, recuerda que en otros países las peticiones de interconexión se han hecho hasta con tres años de anticipación, y en las telecomunicaciones tanto CWP como el país poseen un activo que tienen que cuidar, comenzando por la calidad del servicio.

La interconexión es el enlace de dos sistemas de telecomunicaciones, a través de medios físicos e inalámbricos, con equipos e instalaciones que a su vez proveen líneas o enlaces, que permiten comunicaciones de voz, datos, imágenes, video o de cualquier otro tipo.
Poner en marcha la apertura requiere de reiteradas pruebas de calidad en la interconexión, y sobre todo una inversión que, proveniente de CWP, asciende a los 10 millones de dólares.
Hasta hoy hay dos empresas interconectadas, siete contratos terminados, 14 en proceso de interconexión en diferentes niveles, y la Asociación Pro apertura presiona para que todo esté listo el 16 de abril próximo, pero...
"Ese tema de que el 16 de abril todas las empresas nuevas deben estar interconectadas es absurdo frente a la regulación, frente a la dinámica comercial y CWP va a seguir el proceso de interconexión apegada a la ley", ha dicho Yavel Francis.
Para quien encabeza el equipo negociador de Cable " es muy cómodo decir que el proceso de interconexión demora, pero si se solicita la concesión y se inician tarde los pasos de apertura, es evidente que la apertura va a llegar tarde".
CWP rechaza toda crítica a su proceso, lo defiende como parte de la ley, pero sobre todo parece preocuparle señalamientos que podrían poner en duda todo el empeño que le ha dedicado a la liberación del mercado.
"..esa liberación ha sido un éxito en este país -explicó a El Panamá América el presidente ejecutivo de CWP, José Miguel García- y recordó que "nosotros hemos hecho mucho por ella, por lo que no acepto que por razones comerciales o por razones de que hayan empresas que no hicieron sus deberes, se quiera encontrar alguna culpa para su falta de éxito en sus negocios, que traten de restar importancia al trabajo que esta empresa ha hecho por la liberalización."
"Mucho de los nuevos entrantes han solicitado interconexión antes de tener concesiones y a mi me parecen absurdas ese tipo de cosas, y CWP se les va rechazar porque uno de los requisitos para la interconexión es tener una concesión", apuntó García.
La preocupación de Cable, sin embargo, parece ir más allá de la interconexión. Para José Miguel García se trata de la posibilidad de crecimiento del mercado panameño de las telecomunicaciones.
El alto ejecutivo dijo a este rotativo que en el último lustro la inversión anual de Cable ha promediado 90 millones de dólares, y unos 220 millones en costos operativos. Hasta ahora el mercado de telecomunicaciones representa el 6% del PIB.
"Lo que tiene que ocurrir ahora es que estas nuevas empresas vengan con ánimo de invertir y desarrollar, porque en Panamá todavía tenemos un mercado grandísimo", expresó.
La digitalización, la cobertura, la introducción de una industria sólida, la internacionalización de Panamá como centro de telecomunicaciones y que este país posea la mejor oferta en telecomunicaciones para las Américas, son subrayados por García como los principales logros de CWP, por lo que para que el mercado interno crezca estima que los nuevos operadores deben ofrecer nuevos productos y no limitarse al usufructo del mercado existente.
"Estamos hablando de solamente un 17% de penetración de la telefonía celular, cuando por ejemplo, un país como Jamaica está en el 45% de penetración", subrayó García.

Pero García apuesta por la nueva realidad del mercado panameño, y subraya la urgencia de que en el reordenamiento se establezca el proyecto de ley de servicio universal que según se sabe reposa en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Para el presidente de CWP es importante que ese proyecto de ley salga pronto, porque es el que le va a dar continuidad a muchos programas de desarrollo y no solamente a los teléfonos públicos.
García se refiere a la existencia, aun, de 130 mil familias con planes subsidiados, pero sobre todo a que la nueva ley iguala las condiciones competitivas con los nuevos operadores entrantes, "porque evidentemente nosotros seguimos teniendo ese costo y los nuevos entrantes no tienen ese peso en sus negocios".
García indica que no estamos en igualdad de condiciones porque una nueva empresa puede elegir hasta la barriada en la cual puede competir y nosotros tenemos la obligación de dar servicio a todo Panamá independientemente de si es rentable o no ese servicio.
En las últimas negociaciones los nuevos operadores han elegido los puntos de mayor rentabilidad en las ciudades de Panamá.
En tanto no se norme CWP sigue con la responsabilidad nacional, y los nuevos operadores no responderían por las áreas apartadas del país.
Para las principales autoridades de la empresa telefónica el mercado panameño sigue ofreciendo oportunidades para todos, y CWP tiene toda la disposición de negociar. No se puede hablar ni de retraso ni de monopolio, y para Yavel Francis por ejemplo, la presión colectiva deja una percepción de efecto publicitario.
José Miguel García señala que con la empresa que preside se puede negociar en lugar de presionar, y cree firmemente que todos pueden de manera conjunta hacer crecer el mercado panameño.

 

fecha edicion
old id
111678
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América