Las principales bolsas latinoamericanas cerraron el viernes con moderadas bajada o estables, como es el caso de Buenos Aires.
Pero los operadores de la región siguen atentos a los indicios de que los mercados podrían ser sacudidas por un desfavorable escenario internacional, en el que ya se ven algunos nubarrones.
El Dow Jones de Industriales, el principal indicador de Wall Street, retrocedió el viernes el 1, 95, la peor caída en tres años, mientras se extiende el pesimismo por los elevados precios del petróleo y los malos resultados empresariales.
Estos factores gravitarán sobre los mercados en los próximos días y se convertirán en las principales referencias para las plazas latinoamericanas, que suelen danzar al ritmo de las más importantes plazas de Europa y América.
El resultado del viernes en Wall Street barrió de un golpe todas las ganancias acumuladas en lo que va de año y que habían elevado al principal índice por primera vez en cuatro años y medio por encima de los 11, 000 puntos.
El viernes, el mercado mexicano cayó 0.95%, el de Sao Paulo, el de mayor capitalización regional, perdió 0.44 %, el de Santiago bajó 0.30 % y el de Buenos Aires resistió heroicamente para terminar la jornada estable y acumular una ganancia semanal del 3.4 %.
Pero esta semana el nivel de resistencia de los mercados regionales, escasos de referencias locales, difícilmente escapará a las tendencias de los grandes centros financieros.
Las tensiones internacionales sobre el programa nuclear de Irán, segundo productor de la OPEP, y los ataques a la industria petrolera de Nigeria han alimentado las alzas del crudo.
Sin embargo las principales plazas como Argentina, Brasil y México podrían sentir la semana que viene los impactos positivos de favorables noticias de macroeconómicas que ayudarían a contrarrestar un eventual efecto negativo externo.