La Bolsa de Sao Paulo y la moneda de Brasil, el real, cerraron ayer con fuertes caídas ante un creciente desasosiego sobre el futuro de las largamente esperadas reformas para reestructurar los sistemas impositivo y jubilatorio del país.
"El mercado no estaba comportándose muy bien, para empezar, y había estado ignorando muchos riesgos, como las dificultades relacionadas con la aprobación de las reformas", dijo Marco Antio Azevedo, jefe de operaciones cambiarias de Banco Brascan, en Río de Janeiro. "Lo que sucedió hoy es que el mercado incluyó en los precios esas cuestiones", agregó.
El real pérdió más del 2 por ciento para cerrar a 3,032 por dólar, la primera vez que termina por encima de las tres unidades desde el 28 de mayo. De todas formas, aún acumula un alza de 17 por ciento desde el inicio del año.