La farmacéutica Merck anunció ayer que cerrará ocho plantas de producción, incluidas algunas en México y Brasil, y ocho centros de investigación y desarrollo, dentro del plan de reorganización puesto en marcha tras su fusión, en noviembre de 2009, con la empresa Schering-Plough.
Durante la segunda mitad de este año comenzarán a cesar de forma paulatina las operaciones en las plantas de producción que tiene en Azcapotzalco y Coyoacán, ambas en México, y también en Santo Amaro, en Brasil.
También se procederá a clausurar las actividades en otras instalaciones en Cacem (Portugal), en Comazzo (Italia) y en otra planta de Singapur, y se propone además desprenderse de las instalaciones que posee en Mirador (Argentina) y Miami Lakes (EE.UU.).
La farmacéutica estadounidense precisó en un comunicado de prensa que la producción en esas plantas será transferida a otras sedes y que después de esas y otras medidas ya adoptadas, su red mundial de plantas de producción pasará de 91 a 77 fábricas.
El plan de reestructuración incluye además el cese de operaciones en ocho centros de investigación en un plazo de dos años.