Economía

Mercosur entre la espada y la pared a 10 años de su nacimiento


Tras 10 años de historia, el Mercosur se encuentra entre la espada y la pared, en el dilema de mantener la unión aduanera que obliga a una política comercial común, o volver a una zona de libre comercio, que da libertad de negociación externa a sus socios.
El problema abarca dos flancos, el modelo de producción y comercio en la subregión, que determinará los niveles de protección arancelaria, y la independencia de los Estados para negociar en forma individual la creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
Aunque el tema subyacía desde la devaluación del real en enero de 1999, que desnudó las diferencias estructurales en el bloque (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), el detonante lo lanzó el canciller uruguayo Didier Opertti cuando admitió en febrero pasado que su país podía negociar el ALCA en solitario.
La preocupación corrió como reguero de pólvora cuando el flamante ministro argentino de Economía, Domingo Cavallo, pidió reducir a cero el arancel externo común (AEC) para los bienes de capital y aumentarlo hasta 35% para los bienes finales de consumo.
El Arancel Externo Común (AEC) del Mercosur presenta una tasa máximo del 22,5%, y se ubica promedialmente en 14%.
En un viaje relámpago a Brasilia, Cavallo y el canciller argentino, Adalberto Rodríguez Giavarini obtuvieron un inmediato respaldo del gobierno brasileño a su iniciativa.
En reacción, el ministro uruguayo de Industrias, Sergio Abreu, se preguntó "si estaremos ante el fin de la unión aduanera del Mercosur".
"Una protección del 35% significa una tendencia al autoabastecimiento y a un modelo de comercio diferente al acordado", añadió, y reflexionó que hay que definir "a dónde va el Mercosur y qué Mercosur queremos".
No obstante, el gobierno uruguayo indicó su "comprensión" a las medidas argentinas y apoyó la convocatoria a una sesión extraordinaria del Consejo de Ministros del Mercosur, propuesta por Brasil, para analizar el nuevo escenario.
Antes de volver a la conducción económica de su país, el padre de la convertibilidad argentina (un peso=un dólar), propuso en un seminario en Asunción, a través de su representante José Fernandoz Valoni, que el Mercosur debe ser zona de libre comercio (ZLC) y no unión aduanera.
Ambos modelos permiten el comercio intrazona con preferencias arancelarias del 100%, pero en la ZLC cada país mantiene su estructura arancelaria exterior y el manejo exclusivo de su política comercial externa, extremos que la unión aduanera exige que sean comunes.
El economista argentino Aldo Sturzenegger, de la Fundación Nuevo Milenio, allegado a Cavallo, cuestionó directamente la unión aduanera semanas atrás en la prensa: "Argentina debe dejar de perder inútilmente el tiempo con el proyecto absurdo del Mercosur", anotó.
El gobierno de Buenos Aires, en su opinión, "debe buscar inmediatamente una negociación bilateral con Estados Unidos, lo que reforzaría la confianza de una forma excepcional".
En reacción, el influyente diario brasileño Folha de Sao Paulo alertó por su parte, que "nuevos poderosos atacan de frente al Mercosur". La "conclusión inevitable" que surge después de leer al economista de Nuevo Milenio, para el editorialista Clovis Rossi, es que "el Mercosur puede ser la gran víctima del cambio de guardia en la economía argentina".
Además del tema arancelario, otra de las piedras en el zapato de la unión aduanera, lo constituye la libertad de acción de los países para negociar el ALCA.
En Montevideo, el presidente uruguayo Jorge Batlle destacó días atrás que su país dejará de ser comercialmente dependiente "cuando ingrese al ALCA". Al mismo tiempo en Asunción se divulgó un informe que llama a Paraguay a "no hipotecar su futuro" en el Mercosur.
El estudio de acceso a mercado elaborado para el gobierno paraguayo por la consultora y ex ministra venezolana Laura Rojas, señaló que al país "le reportaría mayores beneficios establecer un fluido comercio con el resto del mundo antes que depender en demasía de un bloque regional".
Rojas sostiene que Paraguay "prácticamente ha hipotecado su futuro a través de los acuerdos firmados en el marco del Tratado de Asunción" y que su comercio con el resto del mundo "es superior a cualquier opción de integración regional o subregional".
Los industriales paraguayos y uruguayos plantearon también sus discrepancias con la actual unión aduanera. El presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Guillermo Stanley, aseguró que su gremio prefiere retirarse del Mercosur antes que ser su "patio trasero".
"No podemos tratarnos como iguales los que somos desiguales, y en estas condiciones debiéramos someternos o separarnos temporalmente, pues hay que replantear al Mercosur para que nos sirva a los países más pequeños", protestó el dirigente en declaraciones radiales.
El dirigente de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), Jorge Bardier, en tanto, dijo a la


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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