El Mercosur ha vuelto decididamente sus ojos hacia Europa, con la que busca reflotar las negociaciones para un ansiado acuerdo de asociación política y comercial, pero también en la que intenta encontrar inspiración para salir del letargo interno.
Revitalizar las conversaciones iniciadas con la Unión Europea (UE) hace una década, pero estancadas desde 2004, es uno de los mayores desafíos que asumió ayer la presidenta argentina, Cristina Fernández, al tomar el relevo en la titularidad rotativa del bloque suramericano de manos del uruguayo Tabaré Vázquez.
Un acuerdo con los Veintisiete constituiría para la unión integrada por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, con Venezuela en proceso de adhesión, un gol para su agenda externa frente a los magros resultados que el proceso de integración consiguió en los últimos años.