Durante los últimos años Panamá ha estado atravesando una positiva “metamorfosis”, que se percibe en su economía, en la moderna cara de la ciudad, en una nueva cultura de consumo y una diferente perspectiva de la imagen de los panameños.
La cirugía estética tiene años de estar en el mercado, pero a diferencia de nuestros vecinos colombianos no ocupaba un lugar preponderante en nuestras vidas, ni un gasto en nuestro presupuesto. Eso ha cambiado y tal es la demanda en el mercado que actualmente existen más de una veintena de lugares donde se realizan dichos procedimientos. Un 56,3% de la población de Panamá está comprendida entre los 15 y 59 años, sector que más tiende a realizarse dichcs procedimientos. Sin distingo de género, hombres y mujeres panameñas acuden a cambiar esas pequeñas imperfecciones que heredamos y no nos sentimos a gusto.
Hoy día las jovencitas ya no piden una fiesta de 15 años, o un viaje en crucero, sino un aumento de seno o una rinoplastía. La señora ya no ahorra para el abono de un auto o una lavadora, sino para una liposucción; el hermanito además de estar “pompeado” quiere buenos glúteos, que actualmente están cobrando gran popularidad. Y que tal...él, sí, el señor de la casa, a lo escondidito se va a inyectar “botox” y los más liberados se hacen una cirugía de párpados. Todavía no llegamos a los niveles de Colombia ni Estados Unidos, donde en el 2007 sus ciudadanos destinaron 13.000 millones de dólares en cirugías, pero esto ya se siente en los bolsillos de los panameños.