México, el quinto productor mundial oleo, dijo ayer que reduciría en 40, 000 barriles por día (bpd) sus exportaciones de crudo, una cifra con la que intentó equilibrar su lealtad tanto con la OPEP como con Estados Unidos, su principal socio comercial.
Los recortes de México, que no pertenece al cartel y es uno de los tres principales exportadores de crudo a Estados Unidos, entrarían en vigor en abril, dijo el viernes a través de un portavoz el ministro de Energía, Ernesto Martens.
El portavoz, que habló por teléfono con Reuters, no pudo proporcionar más detalles. Martens había dicho que la cantidad de recortes no sería divulgada sino hasta el lunes.
La Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP) anunció el sábado que reduciría la producción en cerca de un millón de bpd, o cuatro por ciento, en un esfuerzo por impulsar los decaídos precios internacionales del crudo.
Los recorte mexicanos representan el 2,3 por ciento de su actual tope diario de exportaciones, de 1,75 millones de barriles, lo que señala una acción para congraciarse con el cartel.
"Estos recortes no son una gran sorpresa", dijo George Beranek, analista petrolero de Petroleum Finance Company, con sede en Washington.
Sin embargo, las dimensiones del recorte mexicano crearon cierta sorpresa porque fue considerablemente menor al rango de 50, 000 a 100, 000 bpd que los analistas esperaban.
La discrepancia se reflejó en los mercados.
La noticia inicial de que México reduciría sus exportaciones propició un aumento en el precio de los futuros del crudo a mitad de sesión el viernes, pero el anuncio subsecuente de una reducción más pequeña a la esperada frenó rápidamente las fuertes ganancias.
"La primera pregunta que surge es, ¿ por qué los recortes proporcionalmente tan bajos?", dijo George Baker, analista de Mexico Energy Intelligence, en Houston. Agregó que la respuesta tenía dos lados.
"Por un lado, es evidente que (México) están realmente prestando una gran atención a la relación con Washington, con el presidente (George) Bush. Pero por otro lado, el gobierno mexicano desea seguir de buenas con la OPEP", dijo Baker a Reuters.
México, uno de los tres principales proveedores de crudo a Estados Unidos, ha cooperado desde principios de 1998 con la OPEP para estabilizar el suministro mundial. En enero, sin embargo, rompió con el cartel cuando no se adhirió al primer recorte de la OPEP en el suministro mundial de crudo.
Analistas y clientes especularon que México estaría sentando las bases para aumentar su participación en el mercado de crudo estadounidense a expensas de sus aliados, Arabia Saudita y Venezuela, miembros de la OPEP.
El presidente mexicano Vicente Fox, del derechista y proempresarial Partido Acción Nacional (PAN), se ha esforzado por desarrollar una buena relación con su contraparte en Washington, haciendo cabildeo para vínculos más estrechos con Estados Unidos, incluso antes de que asumiera el poder, el 1 de diciembre.
Luego de sus tres primeros meses de gestión, las prioridades del mandatario mexicano no parecen haber cambiado, especialmente luego de la visita que hizo Bush en febrero al rancho de Fox en México.
"Así que Fox tendría que estar diciendo, "sí, estamos apoyando los precios mundiales del petróleo en beneficio de la economía mundial, sin cruzar una línea invisible que diría, "estamos cometiendo un acto que es perjudicial para las perspectivas de recuperación económica de Estados Unidos"", dijo Baker.