La economía mexicana crecerá en 2006 por encima del 4, 5%, la cifra más alta en los seis años de mandato del presidente Vicente Fox, logrado por la estabilidad económica, los altos precios del petróleo y el dinamismo de las exportaciones.
Aunque en lo político, el Gobierno de Fox, que acabó su mandato el pasado 30 de noviembre, cierra sus seis años de gestión en medio de una crisis, los resultados macroeconómicos se fortalecieron con bajas tasas de interés.
La ralentización de la economía era precisamente el objetivo de la Reserva Federal (Fed), que ha visto con gran preocupación la escalada de la inflación.
Por ello, ha echado el freno con una campaña de 17 alzas sucesivas de los intereses desde junio de 2004, cuando la tasa de referencia estaba en sólo el 1%.
La Fed paró el ajuste en agosto y ha mantenido desde entonces los tipos en el 5, 25%.
Desaceleraciones en Estados Unidos, cuya economía representa un tercio del PIB mundial, a menudo han arrastrado a sus socios comerciales.
En la última década, cuando la economía estadounidense estornudaba, el resto del mundo se resfriaba, como enseña un dicho en EE.UU., originalmente aplicado a la compañía General Motors. Al igual que la salud económica del país ya no depende de ese gigante automovilístico.
Washington ha acumulado un déficit en su saldo exterior que ronda el 6, 6% del PIB, un volumen que la gran mayoría de los expertos consideran insostenible.
En 2007, habrá "una mejora modesta de la balanza, en comparación con la hemorragia de los últimos años", predijo Swonk, economista jefe de la empresa Mesirow Financial.