México es el principal y casi único exportador mundial de moscas estériles, criadas en una fábrica del sureño estado de Chiapas para acabar con el gusano barrenador, azote del ganado y que afecta también a los humanos.
Desde la década de 1970, México produce millones de estos insectos, a los que irradia para esterilizarlos y envía luego por avión a distintos países para extinguir allí la plaga.