Medio centenar de destinos del interior de México han sido declarados “pueblos mágicos” por el Gobierno federal, en un afán por enriquecer la oferta turística nacional y ofrecer alternativas diferentes a las tradicionales de sol y playa.
Diez años después de que Real de Catorce, en San Luis Potosí, y Huasca de Ocampo, en Hidalgo, se convirtieran en los primeros en recibir esa distinción, estos destinos recibieron el año pasado 2.3 millones de turistas, un 6.2% más que en el año anterior, dijeron fuentes de la Secretaría de Turismo (Sectur).
En entrevista, el coordinador de Actividades Coloniales de la dependencia, Heriberto Hermosillo, explicó que el programa mexicano de Pueblos Mágicos comenzó en 2001, y ha ido sumando adhesiones hasta contar ya con 50.
“Buscábamos crear un producto que nos permitiera fortalecer los destinos turísticos del país, aportar una nueva oferta complementaria al turismo de sol y playa orientada al turismo cultural”, dijo Hermosillo.
Por definición un “pueblo mágico” es un lugar que refleja “la cultura de México” por determinados atributos, sean estos de arquitectura, tradiciones, costumbres, asociados con la música, la gastronomía, los festejos o la artesanía.
El motor del programa es simple: hay que buscar un atractivo singular en alguna localidad del interior de México e identificar en ella “un área-núcleo” a desarrollar, que consistía en “un icono que le diera magia” al lugar.
Entonces las autoridades federales, estatales y municipales comenzaban a trabajar en el proyecto con el propósito de construir un nuevo destino bajo ciertas reglas y siempre, con el apoyo y la participación de la comunidad.
El funcionario señala que las inversiones que se generan en estos pueblos mexicanos “no buscan darle mantenimiento a las localidades sino revitalizarlas y ponerlas en valor, para que el turista pueda tener una experiencia más agradable” al llegar a ellos.
“En lo que va de 2007 a 2011 hemos invertido cerca de 784 millones de pesos (61 millones de dólares) y nos ha detonado con la participación de los estados y municipios a cerca de mil 792 millones de pesos (140 millones de dólares)”, señala.
Actualmente, entre estos pueblos hay destinos como Izamal (Yucatán), con un impresionante convento franciscano, Taxco, un pueblo minero, Cuetzalan (Puebla), una población cafetalera rodeada de hermosa naturaleza, Creel (Chihuahua), localizados en una zona serrana donde habitan los indígenas tarahumaras, y Jalpan de la Sierra (San Luis Potosí), que se encuentra en una antigua ruta de misiones.