La reciente crisis económica global ha dejado al descubierto dos tipos de Latinoamérica, una capitaneada por Brasil y la otra por México, con desafíos muy distintos de cara al futuro, manifestó ayer el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El organismo, que publicó ayer su informe anual sobre la región en el marco de la Asamblea que celebra en Calgary (Canadá), destaca que la reciente crisis ha alumbrado un nuevo "orden" económico global que difiere notablemente del existente antes del 2007.
Ese nuevo orden ha dado un renovado protagonismo a los emergentes, que lideran la salida de la crisis y cuyo empuje contrasta con el lánguido avance de los países industrializados.
Los emergentes acaparan en la actualidad el 75% del crecimiento en la demanda global, frente al 50% antes de la crisis.
La nueva realidad, caracterizada por el repunte de las materias primas, la prominencia de los emergentes en el comercio global, bajos tipos de interés y flujos de capital hacia los países en desarrollo ofrece oportunidades y retos a la región, dijo el BID.
El informe del bancoprecisa, de todos modos, que el "nuevo orden económico global" tiene el potencial de dividir el desempeño de América Latina en dos grupos bien diferenciados.
El primero tiene en Brasil a su mejor exponente y se caracteriza por reunir a países exportadores netos de materias primas, por una gran exposición a los flujos comerciales de bienes y servicios con mercados emergentes y la baja dependencia de las remesas de países industrializados.
En el "grupo brasileño" estarían todos los países de Suramérica: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, además de Trinidad y Tobago.
En el otro bando estaría México, junto con América Central y el Caribe. Les une el tener lazos comerciales mucho más estrechos, tanto en bienes como en sus servicios, con los países industrializados, el ser importadores netos de materias primas y el tener una dependencia relativamente alta de las remesas de países industrializados.
El BID hace hincapié en que las actuales proyecciones de crecimiento validan la existencia de dos tipos de Latinoamérica.