Algunos miembros clave del Grupo de los Siete países más industrializados, cuyos ministros de finanzas se reunirán a fines de esta semana en Florida, lanzaron ayer un balde de agua fría sobre las especulaciones de un nuevo acuerdo para detener la reciente caída del dólar.
Los mercados financieros, nerviosos durante semanas por la posibilidad de que en la reunión los ministros llegasen a un acuerdo sobre una declaración o algunas medidas para impulsar al dólar, ahora apuestan a una falta de consenso entre las siete naciones, lo que obstaculizaría cualquier iniciativa.
El dólar, que ha bajado un 9% frente a una canasta de divisas mundiales desde la última reunión de los jefes financieros del G-7, en septiembre en Dubai, tocó el martes un mínimo de tres años frente al yen y llegó a caer uno por ciento ante el euro.
El ministro de Finanzas japonés, Sadakazu Tanigaki, dijo en la mañana de ayer que la recuperación económica mundial y los temas estructurales tendrían más peso que los asuntos sobre las divisas en la reunión del viernes y sábado en Boca Ratón, Florida.
"La macroeconomía, los temas estructurales, serán los que más peso tendrán en las discusiones", dijo Tanigaki en una conferencia de prensa.
Sus comentarios fueron similares a los que hizo el lunes en la noche el subsecretario del Tesoro de Estados Unidos, John Taylor, quien dijo que los compromisos del G-7 para intensificar el crecimiento económico en todas las áreas dominarían la reunión del fin de semana.