El nuevo motor de crecimiento de Panamá, según el Gobierno, puede ser el desarrollo de la minería que muestra una interesante ecuación de ganancias, en la que el Estado recibiría regalías anuales por $94 millones y las empresas obtendrían ganancias por $1,368 millones.
Mientras, la explotación minera en 25 años dejaría a las empresas 34 mil millones de dólares y regalías al Estado que están acordadas en 2% de las ganancias, o sea 2 mil 359 millones de dólares, según estimaciones de la Cámara Minera y el Ministerio de Comercio e Industrias.
Ahora, las empresas mineras que extraerían cobre y oro en un promedio de 12 proyectos (Ver tabla Anexa) deben asumir la inversión que lograría la extracción de 38 millones 200 mil libras de cobre y 3 millones 355 mil de oro de los suelos panameños.
En este sentido, el proyecto minero de cobre más adelantado en el país, Minera Panamá, deberá invertir cerca de $4 mil millones para comenzar la extracción en el 2015 y se estima que en el 2021 recuperará su inversión.
La extracción en esa mina durará 30 años y dejará al Estado $660 millones en regalías, y esta ganará cerca de $9 mil 570 millones.
Las astronómicas cifras son desalentadas por los ambientalistas que unidos en un solo argumento expresan que no se están tomando en consideración otras opciones de desarrollo ni los costos ambientales que podría tener el país con un escenario de contaminación.
Lo cierto es que un lucrativo negocio yace bajo las tierras, en sectores incluso donde la pobreza campea como la comarca Ngäbe Buglé, donde se encuentra Cerro Colorado, el más grande yacimiento de cobre del país que posee 25 mil millones de libras.
Ricardo Quijano, viceministro de Comercio e Industrias, al ser cuestionado de lo correcto de la ecuación de que el Estado ganará un 2% en regalías versus el 29% de las empresas, dijo “qué podemos hacer si el riesgo es mío [empresas mineras], el riesgo no es de la tierra es mío, pero si me vas a poner todos los controles necesarios, esto mañana nos traerá éxitos reflejados en los impuestos”.
Las empresas mineras por su parte, asentadas en 4,960 hectáreas que serían impactadas en el proceso de extracción, suman a su proyección en las comunidades una inversión en proyectos sociales por $108 millones anuales o $20 mil 170 millones, cuantía muy similar a la que el Estado se hará por medio de las regalías planificadas.
Julio Benedetti, presidente de la Cámara Minera, afirmó que la extracción minera solo en cobre y oro podría verse como un negocio rentable que dará tanto a las empresas como al Estado, visión que es apoyada incluso por el presidente Ricardo Martinelli.
Lo cierto es que paralelo a esto, los ambientalistas organizados piden no se deje del lado el fomento al desarrollo de otras industrias como el turismo o la agricultura.
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