En Panamá cada día se incrementa la inversión en el negocio de pequeños depósitos para almacenar y preservar bienes personales y comerciales. Este modelo es emulado del mercado estadounidense, en el que se le conoce como Self Storage.
Las principales empresas que ofrecen este servicio en Panamá han invertido en los últimos 5 años unos $55 millones, para ofrecer el servicio a clientes que tienen necesidades de espacios desde 1 metro cuadrado hasta los 90 metros cuadrados.
Empresas como Galores, cuya inversión es de $25 millones, Almacenajes S.A., que tiene invertidos unos $20 millones, y Mega Storage, con $9.5 millones, se esfuerzan por captar el mayor número de clientes, quienes han encontrado una solución a sus problemas de falta de espacio en este nuevo concepto conocido como minidepósitos.
Los usuarios de los minidepósitos pueden almacenar de todo, excepto artículos ilegales, armas, drogas, explosivos, animales, contaminantes, dinero, productos químicos e inflamables, material pornográfico, entre otros.
Por lo regular los clientes más asiduos son los que necesitan almacenar artículos del hogar, mobiliario, maletas, abrigos y adornos de temporada (sobre todo de Navidad), obras de arte, vinos, etc. Nayudell Del C. Ortega Tejeira mantiene en alquiler una bodega de 8 metros cuadrados en Mega Storage. Utilizó el servicio inicialmente porque se mudó para un apartamento amoblado, y sus muebles los guardó en esta unidad. Luego necesitó otra vez el servicio para guardar ventanas y puertas que quitó de una de sus propiedades por remodelación, para posteriormente trasladarlas e instalarlas en una casa de playa.
La ubicación y atención de los colaboradores de la empresa son puntos que prevalecieron para la elección de la empresa .
Los clientes comerciales también aprovechan el concepto para guardar su inventario, archivos muertos, mobiliario y artículos de temporada, útiles para ferias y artículos promocionales, documentos importantes, y la ubicación es parte de la evaluación, ya que para ellos es una gran ventaja tener su centro de distribución en un lugar céntrico.
Tal es el caso de Ellis Plata Mc Nulty, quien tiene dos bodegas alquiladas, una de 30 metros cuadrados y otra de 7 metros cuadrados, en las que almacena mercancía seca (electrodomésticos), que luego vende en su negocio. Destacó que sus artículos se conservan en buen estado y la ubicación contribuye a mejorar su negocio.
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Los minidepósitos están siendo utilizados prácticamente en igual porcentaje tanto por comercios como para usos personales. Ambos tipos de clientes aprovechan la estratégica ubicación de estas edificaciones, ya que la acogida ha sido satisfactoria, según indican los especialistas.
Lourdes Castañet, gerente de mercadeo de la empresa Galores, consideró que los tiempos que vivimos y el devenir de la economía mundial han aumentado los costos en todas las industrias. La de la construcción no es la excepción y por consiguiente, el mercado nacional también se ha visto influenciado.
“Los espacios de residencias, apartamentos y oficinas se han reducido, a consecuencia del encarecimiento del valor del metro cuadrado”, agregó la ejecutiva.
Esta es la razón por la que las personas o empresas requieren de espacio extra para almacenar aquello que no están usando o quieren conservar, o temporalmente no tienen dónde ubicar.
Además, la gente continúa viajando y necesita un lugar seguro para dejar sus pertenencias. También algunas empresas descubren que tienen exceso de inventario y no cuentan con el espacio para almacenar mercancía y archivos pasivos, por lo que hasta que no llegue el momento de utilizarlos, es necesario su almacenamiento en un lugar seguro donde no se deterioren.
“La acogida de este tipo de soluciones ha sido muy buena en Panamá, tanto es así que en menos de año y medio de operación ya hemos sobrepasado las metas y objetivos. El negocio ha sido muy fructífero en todos los sentidos y desde sus comienzos fue un éxito, debido a su autosuficiencia económica”, indicó Orlando Wong, gerente general de la empresa Mega Storage.
El ejecutivo destacó además, que actualmente no existe en el país una ley o entidad que regule particularmente esta actividad, que su desarrollo es similar al del arrendamiento de apartamento, en el que el cliente firma un contrato con sus respectivas disposiciones. En la empresa Galores este contrato dispone el tiempo de arrendamiento, costo, el buen uso de la unidad por parte del cliente, multa por retraso en el pago, prohibición de modificaciones a la unidad, compromiso de no almacenar bienes ilegales, entre otros aspectos.