La calificación de grado de inversión no alterará el curso de la política en México, pero debe reducir los costos de contratación de créditos para los sectores público y privado, afirmó José Angel Gurría, secretario de Hacienda. "Es una inyección de confianza sobre lo que podemos hacer con nuestro propio futuro", refirió Gurría en una entrevista. "Es un acontecimiento positivo, pero es también un mensaje muy importante (acerca) de que éste es el camino a seguir y por lo tanto (que) debemos continuar en la misma vía".
Moody"s Investor Service elevó este martes la calificación del tope de la deuda a largo plazo en moneda extranjera de México para bonos y pagarés de Ba1 a Baa3, así como el tope de la deuda a largo plazo en moneda extranjera para depósitos bancarios de Ba2 a Ba1.
Esta es la primera vez que México consigue el grado de inversión y lo convierte en una de las contadas economías de mercado que cuentan con esa clasificación. En Latinoamérica, sólo Chile tiene un estatus similar, después de que Colombia fue degradada el año pasado. Gurría indicó que la maniobra tenía amplias implicaciones para la economía mexicana, haciendo más competitivas a las empresas del país cuando comiencen a recurrir a un financiamiento internacional más fácil y a la vez proporcionará mayor flexibilidad en el presupuesto del gobierno. "En términos básicos lo que ahora indican es que es menor el riesgo de México", expresó. "Su panorama hacia el futuro es más positivo". Atribuyó el ascenso de calificación a las políticas gubernamentales de prudencia fiscal, un flexible régimen cambiario, la promoción del ahorro, diversificación de exportaciones, apertura a la inversión extranjera y una eficiente administración de la deuda.