En compañía de un fotógrafo salí durante la semana con un solo objetivo: encontrar en algún lugar de la ciudad capital los famosos hostales.
Por fin llegamos a uno llamado la Casa de Carmen. No había puesto el pie en la recepción cuando solamente la fachada del lugarcito me cautivó.
Al momento de hacer mi entrada triunfal, me encuentro con un grupo de mochileros Israelíes que se estaban registrando, a quienes les pregunté ¿cuál es el motivo de su visita en Panamá? y el que mejor hablaba español dijo: “vinimos a conocer San Blas”. Tenía curiosidad de saber por qué se hospedaban en un hostal, si en realidad no parecían tener pocos recursos económicos. Luego entendí que estas personas vienen en busca de un viaje cargado de adrenalina y en lo que menos piensan es en hospedarse en hoteles lujosos, en donde tanto resplandor oculta los sinsabores de una aventura.