Economía

Momentos críticos al embarcar y desembarcar una nave en el Canal

Como medida de seguridad, la ACP suministra a los prácticos chalecos de inflado automático.


NO CABE duda que embarcar y desembarcar de una nave es uno de los momento más riesgoso para la seguridad personal de los Prácticos del Canal de Panamá.
Uno de los momentos más estresantes al pilotear una nave a través del Canal de Panamá es cuando llega el momento de embarcar y desembarcar más aún si es a las tres de la madrugada bajo un fuerte aguacero con viento.
Son minutos en que una falla en la máquina o timón de la lancha que transporta al Práctico ó un juicio erróneo del operador de la misma ó del mismo práctico podría terminar en un accidente, que puede poner fin a su carrera y es que aunque estas lanchas están diseñadas para este trabajo, tienen un peso aproximado de 40 toneladas, así es que imagínense una pierna, un brazo o su cuerpo entre el casco del barco y las 40 toneladas de la lancha.
Afortunadamente no tenemos muchos accidentes de este tipo, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) le exige estrictas medidas de seguridad a los buques que transitan por el Canal de Panamá, adicional a las normas internacionales que regulan la materia.
En otras latitudes, por ejemplo el Canal de la Mancha entre Inglaterra y las Países Bajos, para los prácticos es imposible embarcar y desembarcar en lanchas de Pilotos debido al mal tiempo en alta mar, lo que obliga a utilizar helicópteros para esta operación, que es igual de riesgosa con mal tiempo y no es nada grato estar guindado en un arnés con un barco en movimiento y ráfagas de viento superiores a 30 nudos (30 millas por hora).
Afortunadamente en el Canal de Panamá no experimentamos esta situación extrema, pero en la estación seca entre enero y abril donde tenemos fuertes vientos procedentes del Norte y Noreste y en ocasiones del Noroeste, debemos tener especial cuidado a la hora de embarcar y desembarcar una nave, ya que el viento fuerte al tener contacto con la superficie del mar crea la altura de las olas, lo que obliga al práctico a esperar que la lancha se encuentre en la cresta de la ola (parte superior de la misma), saltar como un gato y sujetarse firmemente para iniciar el ascenso a la cubierta principal de la nave.
Como medida de seguridad la ACP nos suministra a los prácticos chalecos salvavidas de inflado automático, ya que en caso de caernos al agua nos podemos golpear la cabeza y quedar inconscientes, estos chalecos tienen un dispositivo que al hacer contacto con el agua se inflan automáticamente en pocos segundos, si cayéramos al agua en horas nocturnas dichos chalecos contienen luces destellantes para ubicar nuestra posición en la oscura mar.
Al momento de desembarcar con mal tiempo, para el práctico es difícil calcular desde la cubierta principal, a que altura esta la ola; es en ese momento donde dependemos de la información que nos brinda el marinero de la lancha, que tan experimentado sea el operador de la misma y que la lancha responda a los comandos de máquina y timón.
Otro detalle importante al momento de desembarcar una nave y para mayor seguridad, los prácticos realizamos una maniobra en la cual ubicamos a la nave en un ángulo que forme una barrera a la dirección de donde nos viene el viento (barlovento) y entonces desembarcar por la banda contraria (sotavento) donde las olas están menos turbulentas.
Otra medida de seguridad al momento de embarcar y desembarcar y que es una buena práctica marinera, es "parar la hélice del la nave", ya que en caso del caer al agua, evitaríamos ser succionado por las fuerzas generadas por la hélice y hacernos aunque suene drástico pero es la realidad "picadillo", esto lo podemos realizar siempre y cuando las condiciones del tráfico marítimo y del tiempo lo permita.
La tripulación de la nave también cumple una misión importante a la hora de embarcar y desembarcar, ya que deben cumplir con las Normas Internacionales claramente establecidas en la materia como lo es El Convenio para la Seguridad de la Vida en el Mar (SOLAS, por sus siglas en inglés).
Aparte de las Normas Internacionales, la ACP exige a las naves que transitan por el Canal de Panamá el cumplimiento de normas locales para mayor seguridad, debido a esto el porcentaje de accidentes en la materia es casi nulo.
Otra medida de seguridad para embarcar y desembarcar naves especialmente en la entrada Pacífica del Canal de Panamá y cuando la situación de mal tiempo llega al extremo que es imposible mantener la operación segura, se nos instruye a los prácticos embarcar y desembarcar en las boyas 2 y 10 de manera que la Calzada de Amador o Coastway sirva como barrera al mal tiempo.
Definitivamente el embarcar y desembarcar las naves con seguridad depende de factores que podemos y otros que no podemos controlar. Los controlables son factores humanos como: la habilidad y la experiencia de los operadores de las lanchas de pilotos y las condiciones mecánicas de las lanchas.
Sin embargo los factores que no podemos controlar son las condiciones meteorológicas y el estado de la mar. En vista de esto tratamos de realizar estas maniobras con la mayor seguridad posible para regresar a nuestras casas, sanos y salvos y en una sola pieza.
  • Uno de los momentos más estresantes al pilotear una nave a través del Canal de Panamá es cuando llega el momento de embarcar y desembarcar más aún si es a las tres de la madrugada bajo un fuerte aguacero con viento.

  • Una falla en la máquina o timón de la lancha que transporta al práctico podría terminar en un accidente.


(*) El autor es práctico del Canal y catedrático de la Universidad Marítima Internacional de Panamá


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283703
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América