El presidente de Rusia, Vladímir Putin, manifestó ayer a su colega de Bulgaria, Georgy Pyrvanov, el interés de Moscú en participar en el desarrollo de los sectores nuclear y petrolero de ese país balcánico, dependiente de la energía rusa.
Durante la visita oficial de Pyrvanov a Rusia, Putin indicó al jefe de Estado búlgaro el deseo de los empresarios rusos en invertir en la privatización de las instalaciones energéticas y en la modernización y construcción de centrales nucleares.
En concreto, Rusia pretende participar en la reconstrucción de la planta nuclear de Kozloduy, en el Danubio, y ofrece la construcción de otros reactores en sitios aún por determinar de la geografía industrial búlgara.
Pero el asunto central de las conversaciones de Putin y Pyrvanov fue el tendido del oleoducto Burgas-Alexandroupolis, para llevar el petróleo ruso desde aquel puerto en la costa búlgara del Mar Negro hasta esta ciudad griega sobre el Egeo.
Ese oleoducto de entre 320 y 400 kilómetros de longitud podría transportar entre 600,000 y 800,000 barriles diarios de petróleo, con un coste de construcción de 600 a 700 millones de dólares, según el acuerdo inicial alcanzado en 1997 entre Rusia, Bulgaria y Grecia.
Esta ruta enlazaría por mar con el puerto ruso de Novorossiisk y el oleoducto del Consorcio Petrolero del Caspio, que, bajo dominio de Moscú, transporta el crudo de este mar rico en hidrocarburos.
Además, abarataría notablemente el transporte actual a través del Bósforo pues permitiría utilizar los petroleros gigantes que ahora no pueden pasar por los estrechos turcos.
El oleoducto Burgas-Alexandropoulis podría transportar hacia Occidente el petróleo de los yacimientos kazajos de Tengiz y Kashagán, y el crudo de Azerbaiyán desde la terminal georgiana de Supsa.
Tal modalidad de transporte de crudo entra en abierta competencia con la ruta auspiciada por Europa Occidental y Estados Unidos para realizar el transporte de petróleo del Caspio desde Bakú, hasta la terminal turca de Ceyhán, en el Mediterráneo.
Esta semana, en una ceremonia celebrada en la capital azerbaiyana, se puso la primera piedra para el tendido del Bakú-Tiflis-Ceyhán (BTC), que se espera que pueda empezar a bombear petróleo a principios del año 2005.
Sin embargo, Moscú confía en que la dependencia de Bulgaria de la energía rusa anime a Sofía a sacar adelante el oleoducto Burgas-Alexandroupolis y así establecer una pugna con el BTC que podría llevar al fracaso de esta ruta. Hasta la caída del comunismo en Bulgaria en 1989, más de la mitad del intercambio comercial de este país se llevaba a cabo con la ex Unión Soviética.