El acuerdo de la futura coalición de la canciller alemana Ángela Merkel para postergar el apagón de las centrales atómicas reactivó el movimiento antinuclear alemán, cuyas protestas pretenden extender los Verdes al ámbito laboral.
Las protestas de la familia antinuclear han salpicado el fin de semana las negociaciones de coalición, mientras el ex ministro de Medioambiente por los Verdes, Jürgen Trittin, advertía de los costes laborales que en el sector de las renovables puede implicar una moratoria atómica.
Las renovables emplean ya 280,000 trabajadores y su potencial de nuevos empleos no se agota ahí, sino que de su fomento depende al menos el mismo número de puestos de trabajo, recordó Trittin, en declaraciones al diario berlinés "Der Tagesspiegel".
Alargar la vida de las centrales atómicas actuará en detrimento de energías alternativas, limpias y seguras, y las protestas no se reducirán a los activistas antinucleares de siempre, sino que afectará a sindicatos y trabajadores, añade Trittin.
El pacto de coalición entre la Unión de Merkel y el FDP aún no está cerrado y, en materia energética, únicamente hay un preacuerdo para replantear el calendario de cierre de las centrales, hasta ahora previsto para 2021.
Sin embargo, desde que se iniciaron las conversaciones para la formación del nuevo gobierno, dos semanas atrás, las protestas acompañaron todas las sesiones y el sábado centenares de jóvenes cercaron el recinto donde se celebran las reuniones.