Economía

Muebles extranjeros desplazan a nacionales

El impuesto de introducción del mueble en Panamá bajó del 85% al 15% permitiendo la proliferación de muebles importados


La industria del mueble ha sido afectada tremendamente con la marcha de la globalización. Más de un 90% de las fábricas panameñas han tenido que reducir en un 50% sus empleados producto de la entrada masiva de muebles extranjeros al mercado local.
Sin duda, el mercado nacional está inundado desde unos 5 años de muebles procedentes de México, Brasil, Guatemala, Colombia, Ecuador, Chile, Taiwan y China.
Empresarios del sector aseguran que estos muebles tienen un buen acabado, sin embargo, la calidad del producto resulta ser pobre.
El mueble panameño se produce con madera sólida o plywood, material que es considerado muy superior a madera del futuro (MDF) que se utiliza para la confección de los importados.
El sector advierte que los muebles que se confeccionan en Panamá tienen una mayor garantía por su calidad y presentan un costo que supera a los que vienen del exterior.
Víctor Manuel Falcón, propietario de COREMUSA, trajo a colación el caso de México y Brasil, al ser dos países en donde los fabricantes de muebles cuentan con el apoyo del gobierno que los lleva a mantener éxito en su mercado lo que pone en desventaja al sector mueblero del país.
Incluso, señaló que el gobierno mexicano también favorece a este sector porque ha cedido un lote de terreno para que los empresarios instalen especies de cooperativas en donde cada fábrica se dedique a realizar un trabajo que en cadena cumpla con los pedidos globales. Este apoyo ayuda a surtir mercancías no sólo en el mercado local sino también en el extranjero.
El respaldo del gobierno en las ferias internacionales resulta fundamental, ya que de esta manera se logra un mayor exposición que redundaría en beneficios para el país, sin embargo la industria del mueble en Panamá no recibe ningún apoyo, afirmó Falcón.
Sostuvo, a su vez que esta sería una alternativa para evitar el aumento de desempleo, ya que se mantendría el mayor número de fábrica funcionando que a la vez generan ingresos al Estado, al pagar impuestos y seguros.
En cuanto al posible Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, Panamá tiene la oportunidad de lograr una apertura en la industria del mueble, dijo.
Con la esperanza de que este país obtenga los beneficios de México y Brasil, Falcón gestiona a través de la Cámara de Comercio y Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP) la posibilidad de que los muebles panameños puedan entrar a Estados Unidos libres de impuestos.
De lograr esto se podrían reabrir las fábricas que cerraron y aquéllas que se han mantenido aumentarían las contrataciones de trabajadores que servirían de fuente de empleos para el país.
"La situación es caótica", dijo Falcón al referirse a empresas de 63 trabajadores que hoy día funcionan con solamente seis empleados.
Adicional, el empresario dijo que Panamá tiene otras desventajas como es el caso de la energía eléctrica, es decir, un elevado cobro de cargo por demanda que es aplicado por el término de seis meses, mientras que en México el cargo incluye sólo son 30 días. Por otro lado, la mano de obra de México es mucho más barata que la panameña y el costo de despedir un trabajador es cero, mientras que en Panamá es muy elevado.
La productividad del obrero mexicano es mucho más superior que la del panameño, por lo que hay que crear conciencia en el ámbito de todos los sectores para lograr beneficiar al país.
"Nosotros como empresarios también debemos ofrecerles a los trabajadores las herramientas necesarias y un ambiente confortable para el desempeño y producción", dijo Falcón.
Según el empresario el consumidor panameño muchas veces no se fija en la calidad del producto sino más bien en el precio, por lo que prefieren hacer sus compras en almacenes por departamentos que también venden muebles.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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