Economía

Muerte de Lay supone un nuevo giro del caso Enron

Estaba implicados en el caso de fraude más grande de EEUU.


LA REPENTINA muerte de Kenneth Lay, ex presidente de Enron y uno de los principales responsables del mayor descalabro financiero de EEUU, deja sobre su colega Jeffrey Skilling el peso de la culpa que probablemente llevó a la tumba a Lay.
Lay y Skilling, ex consejero delegado de la empresa energética, fueron declarados culpables de conspiración y fraude el pasado 25 de mayo por un jurado de Houston (Texas), que responsabilizó a Lay de los seis cargos que se le imputaban y a Skilling de 19 de las 28 acusaciones que pesaban en su contra.
El veredicto, que deberá ser confirmado antes de finales de este año por un juez que dictará sentencia, ponía fin a cuatro años y medio de investigaciones y auguraba décadas de prisión para los dos afectados en el caso.
La decisión fue recibida con alivio por los 4.000 empleados de Enron que se quedaron sin trabajo a raíz del descalabro de la empresa y por los miles de inversores que perdieron fortunas en la bolsa tras el desplome del otrora gigante energético.
Pero los agraviados ya no verán, como soñaban, a Lay entre rejas, y podrían tener que esperar antes de que Skilling sea encarcelado, ya que el ex directivo de Enron insiste en su inocencia y ha asegurado que recurrirá el veredicto de culpabilidad.
Sea como sea, el súbito fallecimiento ayer de Lay, quien murió en Aspen (Colorado) a raíz de un fulminante ataque cardíaco, supone un nuevo giro en el intrincado "caso Enron", que ha pasado a encarnar el lado más oscuro del sueño americano.
Enron nació como una modesta compañía de gasoductos en 1985 bajo la batuta de Lay, y fruto de la fusión entre Houston Natural Gas e Inter-North, una empresa con sede en Nebraska.
Nada hacía prever por aquel entonces que la firma se convertiría en la séptima mayor empresa de EEUU, con ingresos anuales declarados en el año 2000 superiores a los 100.000 millones de dólares.
Pero esas cifras estratosféricas de Ernon resultaron ser una ilusión, que se desvaneció a finales de 2001.
El hundimiento de la empresa dejó al descubierto deudas por $31.800 millones y una crisis de confianza de larga duración en el corazón de las finanzas de Wall Street (Nueva York).
La muerte de Lay coloca toda la atención sobre Skilling, quien aseguró creer "ciegamente" en lo que hacía durante sus años en Enron en una comparecencia en el Congreso que tuvo lugar en 2002.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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