Primero, el crecimiento demográfico y económico de las llamadas economías emergentes produjo el entrelazamiento de los mercados agrícolas.
Luego se dio su ligamen ??" el de los mercados agrícolas ya atados y que venían subiendo de precio -- con el mercado de los combustibles.
Todo ello armó un explosivo paquete que finalmente fue detonado por el mundo de las finanzas.
Esta podría ser la versión gráfica de cómo la Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación (FAO) explicará hoy la crisis de los alimentos a los países asistentes a la cumbre en Roma.
Veamos, brevemente y paso a paso, esa explicación:
¿Qué ha ocurrido?.
Los productos agrícolas, según el índice de precios de la FAO, han tenido en el primer trimestre de 2008 una alza promedio de 53% comparado con el primer trimestre de 2007.
Los precios venían aumentando bruscamente desde el 2006 (8%) y el 2007 (24%).
Los aceites vegetales, que se encarecieron en promedio en más del 97 % durante el mismo periodo, encabezan la subida continuada de los precios, seguidos por los cereales con un encarecimiento del 87 %, los productos lácteos con un 58 % y el arroz con un 46 %.
Los precios de los productos cárnicos y el azúcar también aumentaron, pero en un grado menor.
¿Por qué ocurrió?.
Son varios los factores que han contribuido a estos eventos, aunque resulta difícil cuantificar en qué medida lo ha hecho cada uno de ellos.
Entre los más importantes están:
1.- El fortalecimiento de los vínculos entre mercados de productos alimentarios diversos (por ejemplo, cereales, semillas oleaginosas y productos ganaderos) como resultado del rápido crecimiento económico y demográfico de muchos países emergentes;
2.- El fortalecimiento de los vínculos entre los mercados de productos agrícolas y otros mercados, como el de los combustibles fósiles; los biocombustibles y los instrumentos financieros que influyen tanto en el costo de producción de los productos agrícolas como en su demanda;
3.- Y la depreciación del dólar de EE.UU. frente a muchas divisas.
Tales vinculaciones y su creciente estrechez forjan la volatilidad de los precios que acompaña al encarecimiento experimentado y que ha sido mucho mayor que en el pasado, especialmente en los sectores de los cereales y las semillas oleaginosas, lo que subraya la persistencia de incertidumbres importantes en los mercados.
Sin embargo, la situación actual se distingue de las anteriores en el hecho de que dicha volatilidad se ha prolongado durante más tiempo, resultado de la escasez de la oferta y reflejo al mismo tiempo de la naturaleza de las relaciones entre los mercados agrícolas de productos concretos y de su relación con los mercados de combustibles y financieros.
Baja la oferta.
Déficits de producción relacionados con el clima:
El descenso de la producción de cereales en los principales países exportadores, que comenzó a disminuir en el 2005 y continuó en el 2006, con una reducción anual del 4 y el 7 % respectivamente.
Bajo nivel de reservas.
La reducción gradual del nivel de reservas, especialmente de los cereales, desde mediados de la década de los 90.