EL CAPÍTULO agrícola se mantiene como el principal escollo en las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC), por los desacuerdos que persisten en torno a la eliminación de los subsidios en los países ricos.
A seis días de que en Hong Kong se reúnan los 149 países de la OMC, la agricultura es el sector económico cuya liberalización comercial más enfrentamientos suscita y ello a pesar de que sólo representa el 10% de los intercambios comerciales.
Todos los países reconocen que la agricultura y sus tres pilares, las ayudas internas, los subsidios a la exportación y el acceso a los mercados, son el motor de esta negociación, que también afecta a otros sectores de mayor importancia económica como el acceso a los mercados para bienes industriales y los servicios, entre otros.
Sin embargo, el 70% de los pobres del planeta viven en zonas rurales y dependen de la agricultura para sobrevivir, mientras que los países más ricos destinan casi mil millones de dólares diarios a sus sectores agrícolas y apenas llegan al 2% o 3% de su población activa.
Son ayudas que, en su mayoría, son vistas como factores que distorsionan el comercio internacional y que impiden a los países más pobres vender sus productos agrícolas en las naciones más poderosas.
Además de la UE y EE.UU., todos los bloques negociadores como el Grupo de los Veinte (G-20) de naciones en desarrollo y en su mayoría exportadoras agrícolas, del Grupo de los Diez (G-10) de países ricos e importadores netos de alimentos, o del casi centenar de economías menos avanzadas, principalmente africanas, han presentado sus propuestas. La propuesta de Bruselas al capítulo agrícola de la Ronda del Desarrollo de Doha, lanzada hace cuatro años consiste en líneas generales en recortar en el 70% los subsidios internos que distorsionan el comercio, mientras que Washington plantea rebajarlos el 60%.
Estados Unidos quiere que la Unión Europea, Japón y los otros del G-10 amplíen sus recortes en los apoyos internos permitidos por la Organización Mundial del Comercio (OMC), hasta el 80%.
Propone, además, limitar los apoyos internos autorizados por la OMC, no vinculados a la producción, con efectos mínimos sobre los precios y considerados como menos distorsionantes del comercio internacional (caja azul), al 2.5%.
Negociación agrícola, punto de desencuentro
Las propuestas han sido consideradas insuficientes por los países en desarrollo.