Economía

Negocio que genera ganancias y perdura por tradición


Año tras año, desde el inicio de la cuaresma Maleida coloca su puesto de venta en la feria libre de Río Abajo para vender sus tradicionales "bun".
Y es que muchos panameños, en especial los afroamericanos acostumbran a consumir en estos días el delicioso pan con queso amarillo y leche.
Maleida, comenta que en su puesto de venta ubicado en el populoso corregimiento de Río Abajo, en sólo 3 días logra vender más de 4 mil dulces, a un costo cada uno de $.3.00 dólares. Es decir, que obtienen ganancias por el orden de los 12 mil dólares.
Maleida, cuenta que ya tienen más de 20 años de vender los tradicionales "bun". Todo empezó en un viejo horno de la casa, ya que su abuela y su madre siempre lo preparaban por encargos.
Sin embargo, hoy día tienen una panadería llamada "George bun " que administra su hermano. Tienen aproximadamente nueve trabajadores, los cuales para estos días trabajan sin descansar, comentó Maleida.
Aunque, está es la temporada de buena venta, en el resto del año el negocio funciona muy bien. Y es que han logrado colocar puestos de venta no sólo en Río Abajo, también tienen en el Centro Plaza Carolina e igualmente cuentan con una persona que les vende el producto en el distrito de Capira. Con el pasar de los años lo que empezó como un pequeño negocio, hoy día es todo una empresa familiar.
"Lo importante es siempre mantener la misma receta y no cambiarle el sabor al producto" comentó. El problema que enfrentan en la actualidad es que los ingredientes que se utilizan para la preparación como la harina, las frutas cristalizadas y los saborizantes han subido mucho su precio en el mercado.
Lo anterior ha obligado a incrementar el costo del producto, que antes se vendía en $2.00 y $2.50. Aunque, ahora se compra en $3.00 la clientela no ha desmejorado más bien ahora es más variada. "Cada vez que las personas, prueban el pan de "bun", les gusta y vuelven a encargar varios en la semana" puntualizó Maleida.
"Por esta misma razón, afirma san Pablo: Somos miembros de su cuerpo, formados de sus huesos, aludiendo con ello al costado de Cristo. Pues del mismo modo que Dios hizo a la mujer del costado de Adán, de igual manera Jesucristo nos dio el agua y la sangre salida de su costado, para edificar la Iglesia. Y de la misma manera que entonces Dios tomó la costilla de Adán, mientras éste dormía, así también nos dio el agua y la sangre después que Cristo hubo muerto."
Como la lanza del soldado abrió una brecha en el costado de Cristo, así la vida ha abierto una herida en el costado nuestro. De por sí, esta herida nos hubiera hecho morir de dolor y angustia, pues el sufrimiento, por si solo, no tiene sentido. Pero, ese sufrimiento iluminado por el testimonio de Cristo y avalado por el Padre con la resurrección de su hijo, da sentido a nuestra vida y sus sufrimientos, de tal forma que, animados por su Espíritu, podemos vivir nuestra vida con paz y alegría. El que Dios haya hecho a la mujer del costado de Adán, significa que ella es de la misma naturaleza y dignidad que el hombre. Que la Iglesia brote del costado de Jesucristo, significa, entonces, que ella goza de su naturaleza, y que ha sido unida a Él en lazos tan profundos como los del matrimonio. Recordemos entonces que el matrimonio está en función de la alegría de los esposos y de los hijos que han de tener.
"Mirad de qué manera Cristo se ha unido a su esposa, considerad con qué alimento la nutre. Con un mismo alimento hemos nacido y nos alimentamos. De la misma manera que la mujer se siente impulsada por su misma naturaleza a alimentar con su propia sangre y con su leche a aquel a quien ha dado a luz, así también Cristo alimenta siempre con su sangre a aquellos a quienes él mismo ha hecho renacer."
Este alimento, la sangre de Cristo, que está significando la vida de Jesucristo, nos indica, como todo lo anterior, algo mucho más profundo. ¿Qué quiere decir el ser alimentados con la vida de Jesucristo? Significa que la Iglesia nos lleva, día a día, con el alimento de la palabra, las narraciones de la vida de Jesús y de su Iglesia, a ir experimentando su vida en la práctica diaria de la nuestra. Y así como el niño va creciendo poco a poco con el alimento de la leche materna, así como va aprendiendo, día a día, con las enseñanzas de la madre, el cristiano va desarrollando el cuerpo de Cristo en la vivencia de una vida como la suya. Pero esta no es una vida cualquiera. La vida de Jesucristo es la vida del Padre y del Espíritu Santo: es la vida divina, vida de eterna plenitud.


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149630
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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