Las mueblerías en Panamá van en picada, al punto que se calcula que unas 5 de estas empresas han cerrado en el último año por los márgenes de pérdidas que ya nos resisten.
Se trata de Casa Ieghe, Créditos Europa, el cierre de una sucursal de mueblería Tropicana y el ya conocido caso de Ana de la Americana que de cuatro locales, hoy sólo mantiene uno abierto.
Los representantes de la Asociación de Mueblerías de Panamá prefieren no revelar con claridad la cantidad de los negocios que enfrentan problemas financieros, pero aseguran que son más.
Por ejemplo se pudo conocer que uno de los rubros afectados son los locales que trabajan con pedidos exclusivos. Tal es el caso de Muebles Aldrete, que cerró recientemente su sucursal ubicada en urbanización El Carmen.
Pero lo que ha agravado su condición es la falta de materia prima para fabricar los muebles, ocasionando que suban los costos que no han sido transferidos a los consumidores, mientras que la competencia se agudiza y las fábricas nacionales no alcanzan los niveles de modernización que reflejan los productos importados.
El presidente de la Asociación de Mueblerías de Panamá, Jaime Penedo, precisó que la fabricación de muebles localmente ha disminuido drásticamente en los últimos años, al punto que grandes fábricas como La Garantía, una de las más grandes en el país cerró, y otras más pequeñas han reducido sus operaciones para seguir en el mercado.
Las mueblerías en gran medida han tenido que comprar muebles importados por la escasez de madera, como la caoba y el cedro amargo que puede alcanzar un 20%.
Penedo indicó que la importación se desarrolla básicamente porque la industria panameña de muebles no se ha modernizado y los muebles que se importan son líneas y modelos modernos con finos acabados.
Los muebles fabricados en Panamá son hechos por unos cuatro talleres que trabajan por pedidos y no por serie.
En Panamá hay unas 300 mueblerías, de las cuales el 70% que son de alcance popular se dedican a vender muebles nacionales, sin embargo, el problema que tiene los concesionarios para sacar madera ha ocasionado que el precio de los artículos suban en un 20% y el costo lo han tenido que asumir los negocios para no transferirlos a sus clientes.
Penedo asegura que la situación ha traído pérdidas en un 50% y el cierre de empresas, por lo que se puede decir que por la falta de adquisición de muebles los precios no se pueden subir porque hay mucha competencia, y los márgenes de ganancias se han reducido por la dificultad de sacar la materia prima.
Otra agravante es la baja de un 25% de las ventas en comparación con el año pasado, sin contar que los niveles de morosidad aumentaron de un 10% a un 30% al cerrar el 2000.
Una de las alternativas que han adoptado el sector es poner la mercancía a precios de costos para salir del inventario existente y poder tener movimiento de dinero, sin embargo, sienten que la medida no ha tenido los resultados de otros años ante la incertidumbre de los consumidores que prefieren no hacer inversiones considerables para sus hogares, sin tener la certeza que podrán afrontar las deudas adquiridas.