Las principales plazas financieras asiáticas han terminado una semana de notable agitación, aunque unas marcadas por la euforia de un pronto final en la guerra de Irak y otras por los temores a la pandemia de neumonía atípica que se ha desatado en esta zona y se expande por el mundo.
Cinco de los mercados registraron cierres semanales alcistas, mientras que los otros cuatro padecieron pérdidas y entre ellos destacó la plaza de la capital de Japón, país que pese a ser un aliado de EEUU en la guerra contra el régimen de Sadam Husein está lleno de dudas en cuanto a su futuro económico y que han quedado patentes en los desplomes bursátiles.
El parqué honkonguense se ha debilitado por los brotes del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SARS en sus siglas inglesas) que ha producido varias muertes y forzado la cuarentena en varios bloques de viviendas de la ciudad, mientras los inversores extranjeros abandonan la plaza como medida de precaución.
Sólo el rebote técnico del viernes que alivió las aperturas del sector inmobiliario evitó que las pérdidas acumuladas fueran mayores, y el índice Hang Seng se colocó en 8,645.65 puntos, con un negativo del 2% en relación al viernes de la semana pasada.
En Singapur ocurrió algo similar, y mientras la población siguió alarmada el descubrimiento de casos graves de la enfermedad en la ciudad estado, la bolsa mostraba un comportamiento igualmente débil.
El indicador Strait Times creció el viernes un 0.4%, pero no logró enderezar la tendencia bajista de los días anteriores que acabaron por concluir la semana en los 1,301.02 puntos, con un descuento de 12.71 sobre el día 4 pasado.
La semana bursátil de Malasia completó el ciclo de miedos financieros vinculados con la temible y misteriosa enfermedad originada al parecer en China y llevó al barómetro KLCI de Kuala Lumpur a tener un negativo del 0.2% hasta los 629,69 enteros.