La convalecencia del ex de Real Madrid y el Liverpool se suma a la lista de ausencias con la que cuenta ya el entrenador, entre las que se incluyen la de Scott Parker, Shola Ameobi y Emre.
Kieron Dyer, Steven Taylor, Stephen Carr y Craig Moore también se encuentran lesionados y Lee Bowyer está suspendido durante dos partidos.
Después, había un medio de doble función, el 8, de contención si había que marcar, de enganche para los contraataques.
Y luego venía el cerebral armador, por cuyos pies pasaba todo el fútbol del equipo. Era el ingenio y el talento, la habilidad y la astucia, que se sintetizaban en un solo jugador: el número 10. Arriba: dos punteros-punteros, pegados a la banda, el 7 y el 11, y un delantero central, el 9, jugando en un perímetro reducido, que sabía cabecear cuando los envíos eran aéreos, y sabía rematar con ambas piernas, en la definición.
En los Mundiales de 1930, 1934 y 1938, no existían los números, pero sí la estrategia de la WM, impuesta por el italiano Vittorio Pozzo o el austríaco Karl Rappan, adelantados a su tiempo, que ponían en cada función al hombre adecuado, Ellos, y algunos otros inteligentes estrategas, si bien no arriesgaban, sabían de la importancia del volante armador, del futuro número diez.
En 1950, aunque los futbolistas no eran aún dueños de sus números, porque en un partido salían con el 8, y en otro por ejemplo, con el dorsal 11, Jaír Rosa Pinto era el 10 de Brasil, precursor de Édson Arantes do Nascimento "Pelé", Roberto Rivelino, o Arthur Antunes Coímbra "Zico". Y Juan Alberto Schiaffino, dueño de un fútbol técnico y elegante, era el 10 de Uruguay, reemplazado años más tarde por Pedro Virgilio Rocha, que estuvo en cuatro Copas del Mundo.
De los mejores futbolistas de la historia, los que han jugado Mundiales, tuvieron salvo algunas excepciones (como Johann Cruiff, que lucía un engañoso 14) el número diez en sus espaldas. En la selección argentina, lució ese dorsal José Francisco Sanfilippo, pero en la campaña triunfal de 1978, lo tuvo Mario Alberto Kempes, y en los Mundiales posteriores, lo usó Diego Armando Maradona.
En Inglaterra, lo utilizó el único futbolista que marcó tres goles en una final, Geoffrey Charles Hurst, y también el máximo artillero en México"1986, Gary Winston Lineker.
En 1990, cuando su país se coronó campeón mundial por tercera vez, llevó el número diez el alemán Lothar Herbert Matthäus.
En 1998, cuando Francia subió por vez primera al podio de los vencedores, el número diez fue para Zinedine Yazid Zidane, que a su vez lo había heredado de Michel François Platini.
En Italia, lo lucieron en distintas épocas, formidables futbolistas, como el ítalo argentino Enrique Omar Sivori, Giovanni "Gianni" Rivera, y Roberto Baggio.
Sin haber logrado triunfar con sus selecciones, hubo figuras que destacaron ampliamente, luciendo el número diez: Teófilo Cubillas Arizaga (Perú), Lakhdar Belloumi (Argelia), Carlos Alberto Valderrama Palacios (Colombia), Preben Elkjær-Larsen y Michael Laudrup (Dinamarca), Paulo Jorge Dos Santos Futre (Portugal), y tantos otros.
Son, fueron y serán excepcionales cultores de un deporte que escogió sus nombres para ponerlos en un pedestal de gloria, con el "10" en sus camisetas, número clave en la nomenclatura futbolística.