Economía

No están todos...

En las Copas del Mundo ha habido ausencias casuales o injustificadas, pero siempre se hace la fiesta, aunque falten...


No están todos los que son, ni son todos los que están. Las eliminatorias en algunos continentes han sido particularmente ásperas y complicadas, y al próximo Campeonato Mundial de Fútbol irán por primera vez, equipos como Costa de Marfil o Trinidad & Tobago, frágiles y carentes de experiencia, mientras que algunos de los llamados fijos, no estarán.
En Camerún, con la eliminación de los favoritos leones africanos, el talentoso Samuel E’too, hombre gol del FC Barcelona español, deberá recurrir a la televisión, como cualquier hijo de vecino, para seguir las incidencias mundialistas. Y del mismo modo, lo harán el capitán Rigobert Song, Joseph Desirée Job y sus compañeros.
En Argentina, porque su técnico José Peckermann tiene la nómina de los ”23 completos”, Juan Sebastán “La Brujita” Verón, aunque triunfa en Italia, no estará en la selección albiceleste.
En Uruguay, el nuevo ídolo Diego Lugano; el máximo artillero en la Liga de las Estrellas, Diego Forlán; o el imprevisible Alvaro Recoba, se quedarán sin Mundial.
Como en Perú, Jefferson Farfán; en Venezuela, Ruberth Morán; en Chile, Marcelo Salas; en Bolivia, Limbergh Méndez; en Guatemala, Carlos “Pescadito” Ruíz y Dwight Pezzarossi; en Nigeria, Nwanko Kanu; en Jamaica, Marlon King; en Honduras, David Suazo; en Colombia, Juan Pablo Angel; en Dinamarca, Jon Dahl Tomasson y Dennis Rommedahl; en los cinco continentes, las ausencias serán notorias.
Desde que las Copas del Mundo son el térmometro que marca, en esta disciplina, el punto más alto de la repercusión masiva, ha habido ausencias casuales o injustificadas.
En Uruguay´1930 fue separado del plantel celeste, por razones disciplinarias, el portero Andrés Mazali, campeón olímpico. Y dos de sus mayores ídolos de todos los tiempos, no concurrieron a Mundial alguno: Atilio García, de Nacional, porque era argentino, y no lo nacionalizaron; y Alberto Pedro Spencer, de Peñarol, porque era ecuatoriano, y su país no clasificó.
Severino Varela, el entreala de la “boina” blanca al que aplaudían en Buenos Aires, de pie, al grito de “uruguayo, uruguayo” las tribunas de Boca Juniors, tampoco fue.
Y el mejor puntero izquierdo que dieron los charrúas al fútbol, Bibiano Zapirain, tuvo un altercado con el entrenador Juan López, y no asistió al Mundial que Uruguay ganó en 1950. Su puesto, fue cubierto por un argentino que había nacido en Italia, y al que de apuro hicieron uruguayo para incluirlo en la selección: Ernesto “Patrullero” Vidal.
En el Mundial de 1930, Brasil no llevó jugadores de São Paulo, por razones políticas, y eso les impidió contar con el super ídolo de aquel tiempo: Arthur Fredenreich.
Paraguay se dio el lujo de prescindir de Arsenio Pastor Erico, porque jugaba en Argentina, donde en el club Independiente se consagró máximo goleador de todas las épocas.
El galés Ian Rush o el norirlandés George Best también fueron figuras cimeras en sus respectivos países, pero no pudieron jugar en Mundiales, porque sus selecciones no clasificaron.
Así mismo, está el caso de España, que en 1962 llevó, debidamente nacionalizado, al Maestro Alfredo Di Stefano, que lesionado no llegó a participar.
O el del “Charro” José Manuel Moreno, genio y figura que no pudo ir a un Mundial, porque sus años de apogeo coincidieron con la voluntaria ausencia de Argentina, de toda actividad internacional.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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