Economía

No habría monopolio con presencia de cerveza Latina


La inversión de 60 millones de dólares anunciada por Cervecería Latina, cambia el panorama de este mercado en Panamá y hasta beneficia la concentración económica que propone Bavaria S.A. Carlos Ernesto González Ramírez, de la firma Morgan & Morgan, que representa a Bavaria, indicó que con la inversión que planea hacer Latina, se demuestra con claridad que hay competencia, ya sea por el lado de las cervezas importadas o por nuevas inversiones.
Bavaria, que adquirió el control accionario de Cervecería Nacional y además planea adquirir Cervecería Barú, está a la espera de que la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC), falle a su favor, tras presentar una reconsideración ante entidad que decidió no dar concepto favorable a la concentración económica de estas compañías.
Sin embargo, con la inversión de Latina, evidentemente Bavaria no sería la única empresa en producción cervecera en el país, por lo que en el sentido estricto de la palabra no controlarían por completo el mercado, lo que puede ser un punto a su favor.
Ramírez recalcó que en el supuesto que la CLICAC decida no aprobar la concentración, queda demostrado que en Panamá no hay barreras de acceso a la inversión. La empresa Cervecería Latina, S.A. y la compañía alemana Steinecker suscribieron la semana pasada la primera orden de compra de equipos que permitirá iniciar la construcción de la infraestructura de esta nueva planta cervecera.
Se tiene estimado generar unos 1,100 empleos directos e indirectos, iniciarán operaciones a finales de este año. La planta de producción estará ubicada en Chilibre en un globo de terreno de siete hectáreas, y estará construida aproximadamente en ocho meses. Además, se programa construir depósitos de distribución en Veraguas, Chiriquí, Bocas del Toro, Coclé, Chorrera y Darién.
Durante el día, su pequeño trailer como él le llama, es su resguardo y el testigo de momentos de nostalgia al extrañar a su familia, en especial a su padre, al que no ha visto desde hace ocho meses y quien más lo apoyó en este su sueño.
"Cuando fue el día del padre-16 de junio- llamé a mi papá apenas me desperté y lo felicité", relata Enrique, afectado porque días antes al ver la televisión, vio cómo la gente enviaba saludos a sus papás desde los Estados Unidos. "Yo también me acordé del mío y tuve que apagar el televisor antes que se me llenaran los ojos de lágrimas".
Su único contacto con él, que se llama igual, es la señal de un pequeño celular que cuida con recelo. A veces, dice, le llama para ver cómo está y para preguntarle cómo van las seis vaquitas que le ha comprado, con los ahorros que "Pulgarcito" le ha enviado.
Esos contactos telefónicos desde cualquier lugar de Centroamérica de alguna manera mitiga la distancia que ahora lo separa de su familia. Al igual que los proyectos, paseos y preparaciones para transformar su participación dentro del espectáculo. Pero no todo es lágrimas, dentro de esta aventura circense, Pulgarcito también agradece a la vida esta oportunidad de conocer nuevos rumbos y horizontes.
Aquí en El Salvador, Enrique se siente a sus anchas y mientras tiene tiempo libre, no para de conocer este "Pulgarcito de América". "He ido a Metrocentro, al centro de San Salvador, a los otros pueblos: Sonsonate, Santa Ana, San Miguel, he conocido más o menos El Salvador", dice contento de dejar sus huellas en este pequeño terruño centroamericano.
Pero también aprovecha algunas horas para preparar nuevos números artísticos, como lo está haciendo por las mañanas bajo la carpa del circo. "Ahora mismo estoy recibiendo clases de música, con una profesora de Sonsonate. Me está enseñando a tocar la trompeta, para sacar un número más adelante", comenta; esperando que para febrero del próximo año, cuando se reúna de nuevo con su familia, pueda mostrarles el artista en el que se ha convertido.


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92402
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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