El Departamento del Tesoro de EE.UU. dijo que no existen pruebas de que China manipulara su divisa en el 2010, aunque insistió en que el yuan sigue "sustancialmente infravalorado" y el ritmo de apreciación es "insuficiente".
El Tesoro envió ayer al Congreso su informe semestral sobre tipos de cambio, que debía de haber presentado el pasado mes de octubre.
Si el Tesoro hubiera acusado a Pekín de manipular su moneda, como querían algunos legisladores, ello le habría obligado a establecer conversaciones bilaterales con el país o trasladar el asunto al Fondo Monetario Internacional (FMI).
El informe apunta que desde junio del año pasado, cuando Pekín anunció que permitiría una mayor flexibilidad cambiaria, el yuan se ha apreciado un 3.7% frente al dólar.
"Basándose en la reanudación de la flexibilidad cambiaria en junio pasado y la aceleración en el ritmo de la apreciación bilateral real durante los últimos meses", el comportamiento de China no entra en la categoría de manipulación.